PINTOR SANJUANINODiciembre 14, 2016

En el centenario de su nacimiento, la familia de Santiago Paredes

Este año se cumplieron cien años del nacimiento del reconocido pintor sanjuanino Santiago Paredes, esta es la historia de su familia, de su vocación y su labor artística.

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La Catedral Metropolitana de San Juan, pintada por Santiago Paredes. El artista retrató el edificó antes del terremoto de 1944. La obra fue publicada en el libro que el Gobierno de San Juan editó en 1962, en conmemoración al cuarto centenario de la provincia.
Óleo de Santiago Paredes. En este cuadro Paredes reprodujo la idea de Vitálico Gnecco y su plaza en homenaje a las víctimas del terremoto de 1944. La imagen fue publicada en la revista cultural Sarmiento, en 1946.
Susana Paredes, con apenas 18 años, baila con su padre, Santiago Paredes. La imagen es de la década de 1960.
Santiago Paredes en su atelier, en la calle Aristóbulo del Valle.

El menor de cinco hermanos
El artista plástico Santiago Paredes fue el menor de los cinco hijos que tuvieron Santiago Felipe Paredes y Enriqueta Gómez, ambos descendientes de familias sanjuaninas por varias generaciones. Santiago padre nació a fines del siglo XIX, su padre tenía tropillas de mulas y las alquilaba para buscar oro en el Potosí, en lo que ahora se conoce como el camino del Inca. Por otra parte, Enriqueta Gómez era hija natural de un hombre de apellido Gómez Puebla e hija de la gobernanta que trabajaba en la casa de esa persona.

Fue a principios del siglo XX cuando Santiago conoció a Enriqueta, en Santa Lucía. Él solía pasar con su caballo por calle Aristóbulo del Valle y Lencinas, donde ella vivía. Un día, ella estaba limpiando la vereda y él pasó montando su caballo; se detuvo y la saludó con su sombrero, que era casi como una galera. Al día siguiente, Enrique volvió a salir a limpiar el frente de la casa y una vez más Santiago pasó por allí. El tercer día, para extrañeza de la muchacha, el joven no volvió a pasar por la puerta de su casa. Regresó recién al cuarto día decidido a hablar con los padres de la joven para pedir su mano, así cuenta la anécdota familiar. En esa época él tenía 34 años y ella apenas 17.
Al casarse, Santiago y Enriqueta comenzaron a dedicarse a la panadería para conseguir su sostén económico. Preparaban semitas, tabletas, tortitas y pan en su casa para después salir a vender y uno de los lugares de venta eran las canchas de fútbol. Además de panadero, Santiago padre era adobero, así que él mismo se ocupó de construir la casa en la que vivió el matrimonio y sus hijos. Tuvieron varios, algunos fallecieron a causa del cólera y la gripe y solo cinco sobrevivieron: Margarita, Rosario, Francisco, Flora y Santiago Antero, que nació en 1916.

Entre las semitas, el fútbol y el carbón
En el seno de ese humilde hogar creció el reconocido pintor, que por la situación económica de su familia solo pudo llegar hasta cuarto grado entre las escuelas Pellegrini y Del Pino. Fue sobre todo un autodidacta y descubrió su vocación mientras vendía semitas y empanadas, durante los partidos de fútbol, como también lo hacían sus padres. Empezó a dibujar a los jugadores con carbones y lápices de colores y se alegraba cada vez que alguien reconocía a un jugador entre sus dibujos, así lo relata Fernando Mó en “Cosas de San Juan”. Viendo el talento de Santiago, un amigo le recomendó que enviara sus dibujos a revistas deportivas de Buenos Aires, como “El Gráfico”, “Purrete”, y “La Cancha”. Así lo hizo. En varias oportunidades sus imágenes aparecieron publicadas en esos medios porteños y, esa manera, comenzaba a delinear su camino en las artes plásticas.
A pesar de lo evidente de su talento, para Paredes no fue sencillo optar por dedicar su vida al arte por completo. Primero porque sus padres no veían eso con muy buenos ojos. Por otra parte, porque durante mucho tiempo tuvo que seguir trabajando como panadero y solo podía dedicarse a sus creaciones en ratos libres, aún así, su producción fue prominente. Y como su mayor aprendizaje era su propia experiencia, probaba y experimentaba utilizando diferentes materiales, como el grafito, las acuarelas y el óleo.
No es extraño encontrar en varias casas de la provincia sobre todo alguna de las acuarelas de Santiago, en especial las que dedicó a los paisajes autóctonos. Porque con el tiempo dejó sus dibujos de deportistas para comenzar a plasmar las casonas, paisajes y personajes de San Juan. Además, tuvo una importante labor después del terremoto de 1944, ya que hizo una serie de acuarelas que documentaron la destrucción de la ciudad de San Juan. Ese mismo año, los trabajos fueron expuestos en radio Colón y esta fue una de las primeras actividades artísticas y culturales después del terremoto. Luego algunos de esos trabajos pasaron a formar parte del Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson.

Animado por Abenhamar Rodrigo, Santiago logró terminar la primaria en la década del sesenta, en la escuela nocturna Pellegrini de Santa Lucía, donde llegó a ser abanderado. Además, si bien fue sobre todo autodidacta, se perfeccionó en la Escuela Obreros del Porvenir, donde también iban los artistas Genovese, Parada Torres, Ramet y Vela. Además entró en contacto y fue reconocido por referentes de las artes plásticas, como Tornambé, Rodrigo, Lenzano, Pineda y Marín Ibáñez, entre otros.
Los padres de Santiago murieron siendo mayores. Santiago Felipe pasó los cien años y falleció a fines de la década del cincuenta. Mientras que Enriqueta murió a fines de los años sesenta. La hija mayor del matrimonio, Margarita, se casó con Luis Segura y tuvo a Margarita y Alfredo. Rosario se casó con Miguel Pérez y tuvieron a: Miguel, Matilde, Mireya, Manuel, Dolores, Andrés, Barbarita, María Cristina y Marita. El tercero de los hermanos, Francisco, murió siendo joven. Flora se casó con Pedro Bazán y tuvieron a Maura, Pedro, Florencio, Nelly, Amelia, Mirta, Domingo, Alberto y Ernesto.

Berta, su compañera
Gracias al arte Santiago conoció a Berta Nilda Acosta, que era hija de Antonio Esteban Acosta y Fidela Rodríguez. Un relato familiar dice que en realidad Antonio era Álvarez, pero por diferencias con su padre este lo desheredó y el decidió cambiarse de apellido.
Berta era enfermera de la Cruz Roja. Ella y su hermana Aurora disfrutaban del arte y por eso tenían relación con la Escuela Obreros del Porvenir. Fue así que primero Aurora conoció a Vicente Genovese, con quien se casó en el año del terremoto, en una de las esquinas de la Plaza 25 de Mayo. Fue por intermedio de esa relación que Berta conoció a Santiago, que era seis años mayor que ella. Sin embargo, apenas conocidos, tuvieron que estar lejos por algunos meses, ya que ella fue enviada a trabajar en los hospitales de Mendoza. Finalmente se casaron ese mismo año, un 4 de noviembre, en la vecina provincia y Berta fue un gran soporte para el desarrollo artístico de Santiago. Sobre todo porque era el sostén económico de la familia, lo cual permitía que él pudiera dedicar más tiempo a sus trabajos.

Santiago padre y su mujer Enriqueta le regalaron a los recién casados un lote que tenían pero que aún no terminaban de pagar y acordaron un trato para que los jóvenes tuvieran su casa. Ellos le entregaban el terreno, a cambio de que Santiago hijo y Berta se preocuparan por asegurarles necesidades esenciales como vestimenta, vivienda, remedios, santa sepultura y por supuesto cancelar la propiedad.
Santiago y Berta fueron padres de: Susana Delia, que es profesora de geografía y piano, además de ser la principal custodia y difusora del legado de su padre; Santiago Lisandro, que es médico cirujano dedicado al diagnóstico por imágenes, padre de Valeria, Rodrigo y Belén; y Mónica Beatriz.
Berta murió el 26 de julio de 1986 producto de una enfermedad muy extraña, Globulinemia (Gama M). En esa época en San Juan solo había tres enfermos, los otros dos fallecieron poco después del diagnóstico y ella logró vivir once años con la enfermedad.
Santiago falleció varios años después, en 1992, producto de un infarto. Sus cuadros todavía viven en las casas de muchos sanjuaninos, en el Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson, el Salón Cruce de Los Andes del Centro Cívico y en el Colegio de Nuestra Señora de la Consolación, entre otros espacios.

NOTA PUBLICADA EN EL NUEVO DIARIO EL 2 DE DICIEMBRE DE 2016




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