EL BAILE DEL DESNUDOFebrero 22, 2017

Una noche con strippers

Gritos, admiración, seducción, la ropa en el piso y sobre las tablas, en cuero, tres cuerpos bailando. Una noche de boliche diferente, una salida con un toque hot.

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La noche no era fría, la entrada para las chicas era libre y el boliche tenía un show de strippers para hombres y mujeres. Sin embargo el local no se llenó, al contrario, podían distinguirse claramente a cada una de las personas que fueron ese día.

Eran poco más de las dos de la mañana y recién empezaba a entrar la gente. Ya en la pista, simulando el vacío, un grupo de chicas festejaban una despedida de soltera. Con algo de música y alcohol, el clima era tranquilo, la noche estaba en pañales y todavía no había signos de desnudez.

Cuando menos lo esperaban, pasadas las tres, el ritmo y las luces empezaron a cambiar. A oscuras y con una tenue luz sobre el escenario Lenny Kravitz empezó a sonar en los oídos de las personas que estaban expectantes a la aparición del primer cuerpo.

“No pueden sacar fotos porque hay gente que viene de trampa y no queremos que salgan”. Entonces la cámara, custodiada por personal de seguridad, se limitó a registrar el espectáculo.


Yo quiero verla en el show

Al paso de American Woman llegó Nicole, una chica de 21 años que desde hace dos se dedica al strip-tease. Las mujeres se quedaron calladas, juzgando con atención cada movimiento de la bailarina. Los hombres se acercaron a la pasarela, se reían entre ellos y se ocupaban de dejar registradas con fotos y videos esas imágenes que no se repiten con frecuencia. El show avanzó y Nicole invitó con el dedo a uno de los jóvenes para que subiera al escenario. Los hombres se miraron entre ellos y el elegido subió tímidamente, levantado por el brazo de la chica. Cuando quedó sola de nuevo se quitó el corpiño para quedarse sólo con una tanga.

Las escenas se repitieron con Eliana, que hace seis años que baila casi desnuda y tiene más experiencia. Sus piernas voluptuosas dejaron boquiabiertos a los hombres, que no imaginaron que se trata de una dote por jugar al fútbol desde los cinco años. Las prendas fucsia que cubrían su torso y cadera quedaron en el piso. Casi desnuda, sólo con una diminuta tanga, la morocha arrancó a uno de los chicos del piso para subirlo a las tablas. Practicó poses y lo dejó paralizado bajo su cuerpo. La platea femenina comenzaba a alarmarse, la admiración por el baile de la joven crecía, igual que el temor de que no llegara algo para ellas.

El matador

Los gritos no se escucharon hasta que desde el lejano oeste llegó Sebastián. Al ritmo de la música tejana las chicas no le sacaron los ojos de encima y con cada movimiento de pelvis alteraba más a la platea femenina. Las exclamaciones alcanzaron el punto máximo cuando el joven se sacó el cinto y con firmeza lo golpeó contra las tablas.

La camisa estaba en el suelo y antes de quitarse los pantalones eligió a una de las chicas escandalizadas. Bailó con ella, la invitó a tocarlo y cuando la bajó del escenario ella volvió a los brazos de su novio. Una escena particular. El show para las chicas terminó después de que el vaquero se quedó sin pantalones y se quitó la zunga blanca, sólo un sombrero lo protegía de la vista de las mujeres.
Después de los solos llegó el baile grupal. Antes de despedirse los bailarines del desnudo hicieron un último show con cuarteto y cumbia. Bajaron del escenario rápidamente, Eliana no iba a aguantar un segundo más sobre las la pasarela con ese ritmo. Mientras, Kevin los esperaba en los camarines, como no había mucho público sólo tres de los cuatro strippers hicieron su show. “¿Cómo nos van a poner cumbia?”, se quejaba Eli mientras se cambiaban.

Los bailarines del desnudo
Nicole (21), Eliana (24), Sebastián (30) y Kevin (23), fueron los protagonistas de la noche de strippers. Forman parte de un grupo de 16 chicos y chicas que son los bailarines más convocados en Mendoza.

-¿Cómo empezaste a bailar?
-Eliana: conocí a los chicos en un boliche, me comentaron lo que hacían y me propusieron trabajar de gogó dancer, que se baila en tarimas con electrónica y reguetón. A todo esto yo no sabía bailar, imagínate juego al fútbol, soy durísima. Ellos me dijeron que era simple, que había que mostrarse y moverse un poco.

-¿Estás de novia/o?
-Eliana: no tengo novio, tengo amigos cariñosos. Con este trabajo no se puede tener novio, es imposible. El primer mes te dicen: “si gorda, te banco, te acompaño a todos lados”, al segundo ya no aguantan.
-Sebastián: si, y con mi novia hemos tenido peleas, pero ella me conoció así. Es cierto que otras mujeres te ven desnudándote pero no pasa más. Sabe que me gusta bailar y que lo hago siempre con respeto.

-¿Qué se necesita para dar un buen show?
-Nicole: el hombre no se va a fijar en las estrías o la celulitis, sino en la sensualidad, en cómo te lo ganás cuando lo subís al escenario, en lo que le producís.
-Sebastián: simpatía y carisma, porque cualquiera va al gimnasio y saca cuerpo.

-¿Qué dice tu familia de tu trabajo?
-Eliana: lo saben desde que empecé y lo toman como un trabajo porque mi viejo es humorista, sabe lo que es hacer un show. Él siempre me dice: “Mientras sea show está perfecto”.
-Sebastián: nunca se negaron, siempre me apoyaron. A mi vieja no le gusta mucho, pero siempre me dijo: “andá hijo, vos sabés lo que estás haciendo, solamente fijate qué es lo malo y qué es lo bueno”.

-¿Quién se sobrepasa más, la mujer o el hombre?
-Eliana: en realidad la mujer por ahí tiene más derecho a tocar porque el hombre se deja, entonces se divierte más. En cambio si el hombre toca a una mujer, es otra cosa.

-¿Por qué hay menos chicas strippers?
-Sebastián: los que no están en el ambiente del desnudo piensan que toda mujer que se sube al escenario y se saca la ropa es una loca. No es así, vos a esas chicas las vas a ver arriba haciendo el desnudo, pero debajo del escenario los flacos se van a acercar y la mina cero. Si quieren hacer algo, lo hacen después, no la noche que bailamos.

-¿Cómo las tratan en las despedidas de solteros?
Sebastián: son un poco riesgosas. Cuando las primeras chicas empezaron a hacer despedidas se tenían que encerrar en los baños porque los hombres estaban desesperados. El hombre ve una mujer desnuda y ya se excita. La mujer se puede excitar pero no se calienta como para decir quiero estar con ese tipo. Pero las chicas son stripper, que quede bien claro, no hacen sexo.

-¿Qué diferencias hay entre el público de Mendoza y el de San Juan?
-Sebastián: no hay mucha diferencia, pero en San Juan las chicas son muy cerradas porque piensan que el stripper va a ir a tocar, estilo degenerado, y no es así, es solamente un show. No va a manosear, es al revés, siempre tiene que ser sutil, tranquilo, despacio.

-¿Qué te gusta que sienta la mujer?
-Kevin: no me gusta que la mujer diga “que zarpado, cómo mostró” si no, “qué buen show que hizo, cómo bailó, cómo sabe tratar a la mujer”. No me gusta subir a una chica al escenario y agarrarla por la fuerza o hacer cosas que ella no quiera. Me gusta más el lado apasionado del show, no sólo el del físico y lo sexy del hombre.

-¿Cuánto cobrás?
-Sebastián: En Mendoza capital estamos alrededor de los 250 el show, por cada uno, con el desnudo. Si te alejás son 300. Por lo que más se cobra es por el desnudo, porque te estás desnudando.

-¿Cuáles son las dificultades?
-Sebastián: hay que saber moverse porque en la noche te encontrás droga, exceso de alcohol, son muchos riesgos más que nada para las mujeres. Es el riesgo de que te pongan algo en un trago, que te mire una mujer y la pareja se ponga celosa. Una vez un amigo estaba bailando, sacó a una chica y, cuando la tenía arriba del escenario, el novio se metió, la agarró de los pelos y la sacó. Pero no porque estés trabajando en un lugar de joda significa que vos estés de joda.

¿Qué propuestas “indecentes” te hacen?
-Sebastián: muchísimas, nos llaman los hombres, porque hemos trabajado en boliches gay. Además, te llaman para pedirte “servicio”, en especial las mujeres grandes.
-Kevin: hay chicas que te dicen “tengo una despedida, me pasás tu número” y te llaman al otro día, “Che mirá quiero un servicio, cuánto me cobrás”. Un tipo en un boliche me ofreció $5000 por irme con él. Pero uno se tiene que parar firme, no somos taxi boys.
-Eliana: a mí una mujer me pidió que pasara una noche con ella y su marido, me ofrecieron 2000 pesos.


NOTA PUBLICADA EN EL NUEVO DIARIO EL 7 DE DICIEMBRE DE 2012.




Cumpleaños:

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