ALGO DE ALGUIENFebrero 24, 2017

Ni Franco Macri ni Miguel Strogoff

Por Gustavo Ruckscholss
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Dibujo Miguel Camporro

Todos creemos conocer y saber qué es un buzón. Mientras mayores somos, más hemos visto y nos parecen algo tan normal y común que casi ni los tenemos en cuenta. Es algo más que hay en la vida, como un mueble, un paisaje, una piedra, etc. Viene a ser algo así como un marido. Nunca nos preguntamos nada sobre él, de dónde salió, quién lo puso, para qué sirve y (a veces) dónde encontrarlo, y procuramos que no abra mucho la boca. Nota: de los buzones no se puede divorciar pero tampoco hay que preocuparse porque no dan motivo, y además se les puede reprochar todo el día que ni abren la boca.

Hace tiempo era común encontrarlos en las esquinas. A ellos había que ir a meterles la correspondencia que queríamos enviar por correo. Según la época, el país o el lugar, eran pintados de colores vistosos para que cualquiera en el pueblo los ubicara. Los más comunes eran (y algunos todavía los hay) de color rojo aunque también los hubo amarillos y verde. Hoy son una curiosidad. Esos servían para enviar y luego están los de recibir correspondencia. Es decir los que están en los domicilios a los que llega el correo... Casas, consorcios, oficinas, campos, etc., etc., es decir, en cualquier lugar donde hubiese alguna persona capaz de recibir una carta. Sí, porque allí no recibían encomiendas, que son unos paquetes de los cuales hablaré en otra ocasión.

Los buzones pueden ser chiquitos, grandes, metálicos, de madera, plástico o de lo que se nos ocurra. Tienen una boca o ranura por la que se mete lo correspondiente y por algún lado de atrás, sale... Generalmente eran cartas que traía el cartero, que son esas personas que conocen a todo el vecindario, y más, son responsables, simpáticos y caminadores. Sí, porque toda la vida, en todos los pueblos, se repartían las cartas a pie. Solamente, hace poco, andan en bicicleta, moto o lo que sea...

Ahora es un tema ignorado, en especial, por los jóvenes y más aún por los niños. Hoy mandar una carta es signo de viejo, antiguo y, peor aún, si es manuscrita, es casi una prueba suficiente para que le retiren el carnet. Con los súper medios de comunicación de hoy, las cartas ya no existen salvo que sea algo formal o algún tema que requiera una confirmación oficial. . Los niños nunca han escrito y, probablemente, nunca escribirán una carta a la vieja usanza. Están todos los tipos de llamados "correos" electrónicos, digitales que ni requieren esfuerzo, ni conocimiento y son de respuesta inmediata.

Esa es una de las tantas cosas que se han perdido: la ilusión de esperar una carta; se acabó el suspenso; hoy todo, todo, todo es inmediato. Se perdió una clase de emoción. Otra gran contra de todo esto es que ya no se puede pretender una gran colección de estampillas....como la mía ¿qué hago yo ahora? Si los nuevos ni siquiera saben lo que es una estampilla.




Cumpleaños:

Gustavo Enrique Almirón

Juez de Familia, Presidente Colegio de Magistrados
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Convocan a jóvenes sanjuaninos a unirse a la Armada Argentina

Están abiertas las inscripciones para la Escuela de Suboficiales (dura 2 años y cierra la inscripción el 6 de octubre) y Escuela Naval Militar de la Armada Argentina (dura 5 años y cierra la inscripción el 10 de noviembre). Los requisitos son: -Aprobar exámenes médicos, de perfil laboral, físicos y de aptitud militar. -No tener más de 24 años -Secundario completo (se pueden inscribir cursando el último año) -Exámenes académicos en San Juan en octubre o diciembre. Ingreso en febrero de 2018. Se facilitan programas, bibligrafía, etc. Cabe destacar que la inscripción, alojamiento, vestuario, material de estudio y cobertura médica gratuita. Percibe una remuneración mensual mientras estudia equivalente al salario mínimo vital y móvil (actualemnte 8.060 pesos). Aquellos que quieran averiguar más datos personalmente a Alem 487 Sur, de 8 a 14 o por teléfono 4223744 o por mail a ingresosanjuan@ara.mil.ar

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