HISTORIAS CONTADAS CON 2 DEDOSJulio 14, 2017

La verdadera historia de la famosa manteca de El último tango en París

Por Juan Carlos Bataller
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Maria Schneider en los años 80.
Maria Schneider en los años 80.
María Schneider en sus últimos años
Las lágrimas de María, muy reales por cierto.

Los diarios del 4 de febrero de 2011 decían que había muerto el día anterior, de cáncer, en una clínica de Paris.

Pero algo no coincidía: la foto de esa señora madura, entrando en la ancianidad, no se correspondía con la que yo conservaba de aquella María con la que junto a otros periodistas mantuvimos una larga charla en Roma, en el invierno de 1981.
La María Schneider que guardaba mi memoria era aquella muchachita de una película emblemática: El último tango en Paris, filmada en 1972 por Bernardo Bertolucci.

La había visto en Paris, durante un viaje por motivos periodísticos en 1977. Y ver ese film, hoy clásico, fue uno de los atractivos del viaje pues la película -¡Cuando no!- había sido prohibida en la Argentina por el gobierno de Onganía.

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Cuando hizo esa película María tenía 20 años.

Es la historia de un hombre de 45 años (Marlon Brando), que acaba de enviudar y conoce a una muchacha de 20 años (Maria Schneider), actriz amateur. Se encuentran casualmente mientras visitan un departamento que ambos deseaban alquilar, en París. La atracción entre ellos es muy fuerte, y mediando tan sólo unas cuantas palabras, hacen el amor apasionadamente en el piso vacío.

Tras la pasión, nace el acuerdo: se volverán a encontrar allí, en soledad y sin preguntarse nombres ni pasado. La relación se caracterizará por una fuerte violencia verbal y sexual ejercida por Brando hacia María, en un afán de dominar también su mente.
La película se caracterizó por su fuerte erotismo, los desnudos de María y una escena en particular en la que Brando sodomiza a la mujer, valiéndose de un poco de manteca a modo de lubricante. Suficiente para que la película fuera un éxito mundial.

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Algunos años después, en 1981, fui invitado como corresponsal de Clarín para integrar un jurado de una muestra de cine internacional en Roma. Una vez por semana nos reuníamos los 40 o 50 periodistas elegidos, veíamos una película y charlábamos con los actores que daban importancia a la muestra por lo que significaba en términos de difusión.

María fue una noche. Lo hizo acompañada por otra chica a la que presentó como su pareja. Tenía ya 30 años y fama de promiscua y heroinómana. Una fama que pudo ser cierta o que nació a partir de todo lo que despertó la película.
De aquella charla me quedó la imagen de una jovencita desvalida que había vivido demasiadas cosas para su joven edad.

Nos contó que su padre, también actor (Daniel Gelin), nunca la reconoció como hija. «Estoy cansada de que me presenten como la hija de Daniel Gelin, cuando él nunca me ha reconocido. Lo he visto tres veces en mi vida», dijo.

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María Schneider hizo su debut en el escenario con sólo 15 años, sin haber realizado clases de interpretación. Dos años más tarde, obtuvo su primer papel de protagonista en el cine, con la película El árbol de navidad de Terence Young. Actuó en muchas películas. La última fue en 2009. Y lo hizo junto a artistas de la talla de Alain Delon. Jack Nicholson, David Bowie, Marlene Dietrich o Gérard Depardieu. Incluso tuvo una gran oportunidad al interpretar un papel en Calígula, pero abandonó el rodaje para ingresar en una clínica psiquiátrica.
Pero El último tango en Paris fue la película que cimentó su carrera, además de darle una imagen de mujer lasciva, que le persiguió el resto de su carrera.

De aquella noche en Roma me quedó grabado un dialogo con la actriz:

-Fue muy realista la escena de la manteca…

-¡Cómo no iba a serlo! Mis lágrimas, les aseguro, eran reales. ¿O ustedes no lo conocen a Brando?

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Hasta aquí la historia de aquel minifestival de cine en Roma y el recuerdo de María Schneider.

Esta nota, incluso, la subí tal cual la he contado a un sitio de internet que se llama Bataller intimista.

Y ahí habría quedado, en el rincón de los recuerdos de no ser por una información que tuvo gran repercusión hace años.

Textualmente decía la noticia retransmitida por todas las agencias internacionales:

El dato conmocionante que Bertolucci reveló sobre la filmación de una escena de abuso sexual en "El último tango en París"

La actriz francesa Maria Schneider denunció a Marlon Brando y al director Bernando Bertolucci por lo ocurrido durante el rodaje, pero nadie la escuchó. Ahora, el italiano reconoció que le ocultó información en la famosa "escena de la manteca", que relata una violación.

"Me sentí violada por Marlon Brando", dijo María Schneider, en una entrevista que dio en 2011, algunos años antes de morir. La actriz francesa se refería a una escena en particular de El último tango en París (1972), la película que la hizo mundialmente famosa cuando apenas tenía 19 años. En esa escena -conocida como "la de la manteca"- el personaje que interpreta Brando, un boxeador cuarentón, se abalanza sobre la casi adolescente Jeanne y la sodomiza ayudándose de un poco de manteca, mientras ella grita y llora. Es una escena brutal, que provocó que el filme fuera prohibido en varios países.

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Lo que Schneider reveló en esa entrevista al Daily Mail fue que sus lágrimas y su humillación habían sido auténticas, no tenían nada de actuación. La misma mañana del rodaje, a Marlon y a Bernardo Bertolucci se les ocurrió incluir ese detalle que estaba fuera del guión y no contárselo a Schneider para lograr un efecto de realidad. "Me sentí humillada y, para ser honesta, también violada, por Marlon y por Bertolucci. Después de la escena ninguno me consoló ni se disculpó".

Al momento de rodar esa película, Schneider era virgen e inocente: calló sobre lo ocurrido por años, mientras caía en un espiral de drogas, alcohol, intentos de suicidio, internaciones psiquiátricas y películas malas. Cuando decidió hablar, Brando ya estaba muerto hace algunos años y Bertolucci era intocable.

Recién en 2013, el director de Novecento y El último emperador aludió al tema durante una entrevista con Playboy. Allí confesó el delito, dijo que se sentía culpable, pero no arrepentido porque para hacer películas a veces se requiere ser "completamente fríos". "Uno puede ver lo humillada que se encuentra en esa escena. Fue, de alguna forma... muy potente. Estuvo muy enojada con nosotros después", dijo el director italiano.

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Bertolucci reconocía que, después de El último tango en París, Schneider había quedado marcada por el resto de su vida. "La escena de la mantequilla la pensamos Marlon Brando y yo esa mañana, antes de rodar. Creo que me porté horriblemente con María, porque no le conté lo que iba a pasar. Quería que su reacción fuera la de una chica, no la de una actriz. Quería que se sintiera la humillación, que gritara ¡no, no!... Creo que nos odió a Marlon y a mí porque no le contamos el detalle de la mantequilla como lubricante. Aún me siento muy culpable por todo esto".

"No me arrepiento pero me siento culpable. Hacer películas es también eso, conseguir cosas. Tenemos que ser completamente fríos. No quería que María interpretara rabia y humillación, quería que María sintiera rabia y humillación. Después, ella me odió para toda su vida", agregó.




Cumpleaños:

Gema Mareca González

Directora del Centro de Arte “Jelú”
• Noticias breves

EL 19, 20 Y 21

Fiesta Provincial de la Punta de Espalda

El 19, 20 y 21 de agosto se llevará a cabo esta celebración que tendrá lugar en el ex Estadio Abierto Parque de Mayo.
Habrá números artísticos, artesanos, un espacio de promoción de las Rutas del Vino y del Olivo y una exposición de dinosaurios.
La entrada general será de $50, jubilados y niños abonarán $20.
La venta anticipada de las entradas es en Data 2000 y en Puerto Madero (Av. Libertador 625 Oeste).

DOCUMENTAL

Las últimas voces del terremoto

El martes 15 de agosto, a las 19 en el Auditorium del Teatro del Bicentenario, se presenta un nuevo trabajo de la Fundación Bataller junto a la productora Solaura: una película –documental que rescata las últimas voces del terremoto. El testimonio de personas que vivieron la tragedia y cuentan lo que ocurrió aquel fatídico 15 de enero de 1.944.

Convocan a jóvenes sanjuaninos a unirse a la Armada Argentina

Están abiertas las inscripciones para la Escuela de Suboficiales (dura 2 años y cierra la inscripción el 6 de octubre) y Escuela Naval Militar de la Armada Argentina (dura 5 años y cierra la inscripción el 10 de noviembre). Los requisitos son: -Aprobar exámenes médicos, de perfil laboral, físicos y de aptitud militar. -No tener más de 24 años -Secundario completo (se pueden inscribir cursando el último año) -Exámenes académicos en San Juan en octubre o diciembre. Ingreso en febrero de 2018. Se facilitan programas, bibligrafía, etc. Cabe destacar que la inscripción, alojamiento, vestuario, material de estudio y cobertura médica gratuita. Percibe una remuneración mensual mientras estudia equivalente al salario mínimo vital y móvil (actualemnte 8.060 pesos). Aquellos que quieran averiguar más datos personalmente a Alem 487 Sur, de 8 a 14 o por teléfono 4223744 o por mail a ingresosanjuan@ara.mil.ar

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