HISTORIAS CONTADAS CON 2 DEDOSJulio 21, 2017

El fin del “igualitarismo”

Por Juan Carlos Bataller
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El mensaje suena claro en mis oídos.

Y aunque lo haya oído muchas veces, siempre me deprime. O mejor dicho, me deja un sentimiento de impotencia mezclado con una cierta dosis de tristeza.

-Dejá de pensar en cosas que nunca pasarán. El mundo está bien como está.

Es una respuesta a comentarios míos. Y traducida sería algo más o menos así:

-Este pelotudo cree que se las sabe todas. ¡Nos va a enseñar a nosotros!

A estas alturas usted estará intrigado y pensará qué ideas tan peligrosas se le ocurren a este tipo.

Nada que ver. Son simplemente experiencias que en mi ya larga vida de periodista me ha tocado ver, leer o escuchar. Pero que, transmitidas a dirigentes sectoriales o ciudadanos comunes, encienden luces de alarma. Veamos algunas:

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A fines de 1980 estalla en Turín lo que se conoció como la batalla de los “colletti Bianchi”. Fue en los portones de la fábrica de la Fiat, donde los piquetes de las tres centrales obreras –la comunista, la socialista y la demócrata cristiana, además de los metalmecánicos- impedían que los obreros entraran a trabajar.

De pronto los “colletti Bianchi” (los trabajadores de cuello blanco) comenzaron a desfilar, desafiando los piquetes.

Al principio fueron un centenar. Poco después ya se contaban por miles. La marcha comprendía a empleados administrativos, técnicos, ingenieros, personal superior. No hubo forma de impedirles entrar a la inmensa fábrica.

Para los diarios italianos fue la primera expresión clara de un mundo nuevo que asomaba en el gremialismo.

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A raíz de ese hecho el diario para el que trabajaba me ordenó viajar a Turín. Allí entrevisté a varios de los protagonistas. Esto me dijeron:

-Que algo quede claro. No fue una expresión de apoyo a la empresa. Fue una advertencia a la dirigencia sindical de que existen centenares de miles de trabajadores que no formamos parte de una línea de montaje, que no usamos mameluco como uniforme. Pero que somos tan trabajadores como ellos, tan proletarios como el que más. Pero también tenemos intereses diferentes y no nos sentimos representados por un gremialismo igualitario.

Ya en aquel tiempo trabajaban en la Fiat miles de trabajadores en estas condiciones. Había empresas, como la Ansaldo, que realizaba obras en todo el mundo y tenía un plantel de 800 empleados entre técnicos e ingenieros.

-¿Y ustedes qué pretenden?-, pregunté

-Entendemos que ya no sirve un gremialismo que se limite a pedir condiciones de trabajo y remuneración igualitarias y sólo tenga como arma de lucha la huelga. Es hora de pasar del antagonismo al protagonismo y sentarnos a negociar de igual a igual con las empresas considerándonos protagonistas del futuro de éstas pero además, dando un marco institucional a los intereses personales de cada trabajador.

-¿Por ejemplo?

-Hoy muchos trabajadores tiene un título terciario o universitario, trabajan ante un escritorio, en algunos casos hablan idiomas. Hay incluso trabajadores que trabajan en sucursales ubicadas en ciudades que no son las propias. Si la tendencia se mantiene, como es previsible, dentro de dos décadas este tipo de trabajadores serán absoluta mayoría.

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Han pasado 35 años de aquellos hechos. Y las diferencias se han profundizado.

En muchas empresas los trabajadores realizan sus tareas ante un ordenador, algunos incluso lo hacen en sus propias casas, tienen dependencias laborales compartidas con dos o más empresas, cambian de residencia varias veces en su vida laboral. Y aparecen reclamos muy específicos. Por ejemplo: permisos para asistir a cursos de actualización, pago de esos cursos, condiciones de vida en caso de traslados (tipo de vivienda, escuela para los chicos, seguridad personal), posibilidad de lo que se denomina licencia sabática para encarar estudios o trabajos distintos, discusión de la tecnología que utilizará, negociación de la época de vacaciones en caso de trabajar en más de una empresa, situación laboral del cónyuge en caso de traslados…

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Se dirá que el sindicalismo no atiende cuestiones personales sino que negocia un piso común a lo que cada uno puede agregar sus propias negociaciones. Es cierto. Pero ya no existe un mundo homogéneo. No es lo mismo un canal de televisión de Buenos Aires donde un segundo de publicidad se puede cobrar 5 mil pesos que uno de Jáchal o Caucete. Es absolutamente distinto ser mecánico de la fábrica Renault que del taller de Pepito en Concepción.

Estas diferencias se van a profundizar. Y un sindicalismo que sólo se plantee como verdad única que “a igual trabajo corresponde igual salario” debería considerar que en lugar de apostar a la inclusión y la inversión está fomentando todo lo contrario.

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Pero este tipo de problemas no se da sólo en personal con relación de dependencia. Se advierte también entre trabajadores independientes, como puede ser un médico.

Uno habla con un médico que hizo su especialización, asiste a congresos, tiene una experiencia de 20 o 30 años en la actividad y lo escucha quejarse con razón:

-¿Cómo puede ser que la obra social me reconozca por mis consultas lo mismo que al profesional que recién se recibe? Y si cobro un plus pueden hasta suspenderme del sistema y el paciente me mira como a un delincuente.

He consultado el tema como directivos de obras sociales y en todos los casos la respuesta fue la misma:

-Estamos de acuerdo con hacer diferenciaciones. Pero necesitamos que cada uno acredite su especialización, que muestre certificados que demuestren dónde la hizo. El problema es que unos pocos dicen en forma personal que quieren cambiar el sistema pero las organizaciones siempre piden trato igualitario…

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Hace un tiempo estuve en la Universidad de California en Los Ángeles (la UCLA) y tuve la oportunidad de charlar con directivos.

La UCLA es una de las universidades más importantes en tratamientos oncológicos. Me comentaron que reciben pacientes de todo el mundo pero especialmente de América Latina.

-Esto va a cambiar en poco tiempo. El paciente no va a tener que viajar a los Estados Unidos para ser atendido por nuestros profesionales.

-¿Y cómo lo harán?

-Hemos advertido que el traslado de un paciente es muy caro. Tienen que venir acompañados, pagar pasajes de avión, estadía en hoteles, internaciones si fuera necesario. Todo eso cuesta mucho dinero y la mayor parte de ese dinero no llega a la UCLA, que sostiene uno de los cuerpos de especialistas en oncología más prestigiosos del planeta.

-El paciente que puede enfrentar gastos busca una atención personalizada.

-Exacto y eso es lo que estamos desarrollando. Si bien estos casos responden a un protocolo, partimos del concepto que cada enfermo reacciona en forma distinta. Por eso pensamos en un sistema donde nuestros especialistas puedan monitorear todo desde acá, mantener incluso entrevistas a distancia, ordenar los más completos estudios, afinar los diagnósticos e indicar los tratamientos.

-Siempre hará falta el trato personal del médico.

-La idea es comenzar con un centro en cada país, conducidos por profesionales locales, provistos de la mayor tecnología y que trabajarán con el soporte de nuestra universidad.

-No podrán recibir obras sociales…

-Podrán recibir las obras sociales pues el médico de cabecera será argentino y hará las recetas. Para lo que hace a nuestros honorarios estamos pensando en un sistema de prepago donde de acuerdo a la edad del paciente, hábitos de vida, historia personal y familiar, se le fijará una cuota que abonará mensual o anualmente. Si no utiliza nunca nuestros servicios. Mejor para él.

No es sólo la UCLA la que está detrás de proyectos de este tipo. Ya se hacen operaciones con robots comandados a distancia, un famoso médico ofrece dietas personalizadas por Internet y hasta las famosas “ojeaduras” a los bebés se curan por teléfono.

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El caso de los médicos se está extendiendo rápidamente a todas las profesiones. Les cuento a amigos algunas realidades de las que puedo dar fe.

# Ya se puede obtener un título de universidades españolas, porteñas y hasta riojanas o salteñas, cursando a distancia. Antes que me diga sobre.la importancia del contacto con el profesor le cuento que a través de skype se responden la consultas mientras alumno y profesor se están viendo a través de sus pantallas.

# En Internet se puede tener por poco dinero un plano para una casa. Uno llena un formulario especificando número de ambientes, tamaños, pisos, techos, ventanas, presupuesto y hasta código de edificación de su ciudad y le envían distintas opciones, incluidos planos y cálculo de estructuras. Basta la firma de un técnico local para que los planos puedan ser aprobados.

# Las sucursales de grandes empresas son asesoradas por abogados, estudios contables, diseñadores y técnicos residentes en la sede central.

# A través de internet hoy se encargan a famosos locutores las voces para publicidades. Los honorarios se pagan a través de una cuenta bancaria o de un pago rápido.

# Expertos en informática elaboran programas, lo instalan y hasta hacen correcciones en sistemas de distintas empresas sin salir de sus oficinas.

# Los medios de difusión reciben a diario decenas de propuestas de empresas y periodistas particulares ofreciendo fotografías, dibujos, caricaturas, artículos y hasta suplementos redactados y armados en página.

Podría seguir señalando aplicaciones ya en marcha con decenas de ejemplos más. Pero con esto alcanza para advertir que la tan mentada globalización no sólo se refiere a las mercaderías.

Nuestros profesionales deberán ser cada día más competitivos a nivel internacional si no quieren ser desplazados. Nuestras empresas tendrán que ser también competitivas en precio y calidad. Y nuestros trabajadores deberán ser parte de este proceso transformándose en protagonistas en lugar de simples aportantes de organizaciones que sólo defienden los feriados y la entrega de uniformes. Esto ya está en marcha en todo el mundo y avanza a pasos acelerados. Imaginemos lo que ocurrirá dentro de dos décadas.

Pero la respuesta de mis interlocutores cuando hablo de estos temas, es la misma, invariablemente:

-Dejá de pensar en cosas que nunca pasarán. El mundo está bien como está.




Cumpleaños:

Gema Mareca González

Directora del Centro de Arte “Jelú”
• Noticias breves

EL 19, 20 Y 21

Fiesta Provincial de la Punta de Espalda

El 19, 20 y 21 de agosto se llevará a cabo esta celebración que tendrá lugar en el ex Estadio Abierto Parque de Mayo.
Habrá números artísticos, artesanos, un espacio de promoción de las Rutas del Vino y del Olivo y una exposición de dinosaurios.
La entrada general será de $50, jubilados y niños abonarán $20.
La venta anticipada de las entradas es en Data 2000 y en Puerto Madero (Av. Libertador 625 Oeste).

DOCUMENTAL

Las últimas voces del terremoto

El martes 15 de agosto, a las 19 en el Auditorium del Teatro del Bicentenario, se presenta un nuevo trabajo de la Fundación Bataller junto a la productora Solaura: una película –documental que rescata las últimas voces del terremoto. El testimonio de personas que vivieron la tragedia y cuentan lo que ocurrió aquel fatídico 15 de enero de 1.944.

Convocan a jóvenes sanjuaninos a unirse a la Armada Argentina

Están abiertas las inscripciones para la Escuela de Suboficiales (dura 2 años y cierra la inscripción el 6 de octubre) y Escuela Naval Militar de la Armada Argentina (dura 5 años y cierra la inscripción el 10 de noviembre). Los requisitos son: -Aprobar exámenes médicos, de perfil laboral, físicos y de aptitud militar. -No tener más de 24 años -Secundario completo (se pueden inscribir cursando el último año) -Exámenes académicos en San Juan en octubre o diciembre. Ingreso en febrero de 2018. Se facilitan programas, bibligrafía, etc. Cabe destacar que la inscripción, alojamiento, vestuario, material de estudio y cobertura médica gratuita. Percibe una remuneración mensual mientras estudia equivalente al salario mínimo vital y móvil (actualemnte 8.060 pesos). Aquellos que quieran averiguar más datos personalmente a Alem 487 Sur, de 8 a 14 o por teléfono 4223744 o por mail a ingresosanjuan@ara.mil.ar

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