ALGO DE ALGUIENJulio 28, 2017

Alegría en las manos

Por Gustavo Ruckscholss
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Dibujo Miguel Camporro

Soy admirador irrestricto de los avances tecnológicos, de todo tipo y en todas las áreas de la vida. Para mí cuando cualquier tema, acción o lo que sea se ve simple, es medida de la habilidad de quien lo hace. Cualquier chambón hace parecer como difícil hasta lo más simple. Por eso, no estoy muy satisfecho con ciertas partes de la cibernética porque si para manejar, lo que sea, tengo que aprender docenas de códigos, adivinar otras tantas órdenes o condiciones que dan por sobreentendido que lo sabes, no es práctico, no es simple, no es sencillo. En cualquier orden de la existencia hoy se tiende a complicar, a condicionar, a complejizar para poderlo usufructuar. La vida misma así es; lo que llaman moda te obliga a saber mucho más cosas que las necesarias. Saber qué está de moda en París, qué modelo, color y tela es la adecuada. No alcanza con algo bueno que sirva funcionalmente para lo que se quiere. Si tenés frío, con comprar un par de guantes debiera alcanzar, pero no, debe reunir tal y cual características sino, no. Lo mismo ocurre con cualquier cosa o acción que se quiera hacer: hay que reunir muchos requisitos, es decir: es complejo.

A mí me gusta la vida más simple; seré muy elemental pero aquello de que " lo simple es bello " debería ser mi lema.

El otro día miré y oí una parte de una zarzuela tocada con castañuelas y orquesta. Una señora interpretaba las castañuelas y los músicos la acompañaban. Música ligera, con mucho ritmo y pegadiza como todo lo andaluz. La maestría de la intérprete hacía que todo se viera fácil, aún las partes más complejas. Después de extasiarme, cuando terminó, me quedé pensando que hasta con dos pedazos de madera, simplísimos, se puede lograr tanto. Con talento hasta las castañuelas son hermosas. Con lo simple, siempre el valor del resultado está dado por quien maneja el tema. Aquí el valor no lo daban los Giga ni los Megapíxeles que hacen otros, allá, lejos. Aquí lo daban dos maderitas tan bien golpeadas que daban ganas de repetir y repetir, de lo bien que sonaban. Lo importante fue el chofer de las castañuelas, su maestría y, ellas mismas, porque con sus formas tan simples son capaces de lograr alegría y llenar el aire de belleza. Nada más simple que un par de pares, eso son las castañuelas: madera y manos. Lo simple es bello. Dos maderas y un cordón en cada mano; como mariposas que al volar llenan el aire de alegría.




Cumpleaños:

Rodrigo Belert

Periodista deportivo

Fallecido:

Luis Miguel Mazuelos

El sepelio se realizará hoy, a las 8.30 horas, en el cementerio ...
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