IMAGENESJulio 28, 2017

El retorno de un clásico

Por Eduardo Peñafort
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Retrato de una barbería clásica tomada por el fotógrafo sanjuanino Juan Pintor

En el pueblo dónde transcurrió mi infancia, a los niños nos cortaba el pelo Don Cavalli, allí íbamos acompañados por nuestras hermanas (que decidían el estilo y tipo de corte). Sin embargo, nuestra aspiración era llegar a la barbería de los Simón – donde se cortaban nuestros abuelos, padres y tíos -. Los Simón eran barberos Algunos memoriosos recordarán las instalaciones de las barberías, eran como un quirófano, sillas móviles, aparatos para desinfectar los instrumentos, brochas espumosas, navajas y también los rituales – como la cara cubierta por una toalla y la rociada del pelo que siempre daba frío -. Nadie pedía turno, se esperaba, fueron inolvidables las charlas sobre fútbol, mujeres, cacerías y amores – picantes, pero llenas de eufemismos -, reírse de los chistes (que a veces no entendíamos), los ejemplares de “Rico Tipo” entremezcladas con “El gráfico”. Pero el valor de todo ello se incrementaba porque allí íbamos solos.

Cuando me radiqué en San Juan, los sábados a la tarde iba con mi suegro Carlos Colombi a la mítica Peluquería Mayo – casi una réplica en grande de la barbería que “De chiquilín la miraba de afuera…” -. Ceremoniosos Rivero y Olivares atendían con respeto en un clima de severa profesionalidad, que incluía la afeitada y el arreglo del bigote. Pero eran los setenta y se había instalado la lucha entre la tijera y a la navaja. Di Lorenzo con la célebre Evi en la calle General Paz, encabezaba las huestes de la navaja que fue el comienzo del fin de las barberías, cambió el mobiliario y las instalaciones, se convirtieron en espacios unisex que ofrecían experimentar otro tipo de atenciones – como el lavado del cabello antes del corte -.

No todo es glamour en esta historia, en las crisis de los 80 y 90, iba con mis hijos varones a la sede de UOCRA en calle Alem para que nos cortaran el pelo – debajo de un árbol y en una silla común – porque era hasta dónde daba el presupuesto.

Es tendencia mundial el revival de las barberías entendidas como “peluquerías a la antigua”. Todavía no se ha generalizado el retorno de “la antigua afeitada señorial”, pero se observa el resurgimiento de la atmósfera, junto con la inclusión de modas nuevas: depilación definitiva o cama solar. Esta práctica no es nueva, puesto que los productos de la cosmética masculina se realizaban artesanalmente en las barberías del siglo XIX.

En San Juan se ha instalado una barbería que remoza los viejos tiempos porque reúne lo clásico con lo actual. La clave para ello es la estética del lugar. Gran parte del secreto de la evocación que el lugar provoca la produce la construcción vintage de la casa en la que se han instalado. Se trata de una expresión muy genuina de la arquitectura privada post- terremoto, en la que se ha respetado, por ejemplo, la iluminación indirecta producida por las molduras, un elemento característico de la época. Los colores elegidos poseen la sobriedad de los Gentlemen''s club (tal como se ven en las películas y fotos, porque nunca estuve en uno)..

En el ingreso, una gigantografía en blanco y negro que incluye innumerables símbolos de género indica que se acabó la decoración pop - colorida y con modelos tipo Kent -. Se corresponde más con el espíritu “bears” e ”hipster”, que se articula con una reliquia del mundo barberil: un viejo sillón de peluquería de varones. La historia de esos sillones está indisolublemente unida al devenir de la barba. Se trata de un artefacto que permitía hacer la afeitada perfecta o modelar una barba elegante. Por los cincuenta sólo usaban barba los hombres muy viejos o los mendigos, en los sesenta se popularizó pero portada de manera desprolija y libertaria, por los setenta y ochenta casi no quedaba nadie que modelara la barba, sólo se usaba la máquina para darle diversos largos – que terminaron por convertirse en símbolos de yuppie o marginal -.

El corte de pelo, la afeitada y todos los demás actos se convierten en un momento placentero, ir con amigos a tomar algo, compartir un rato con los hijos – sin hacer nada más que esperar - llevar los nietos como un signo de continuidad generacional, Atendida por persona muy jóvenes, con excelente disposición y grado de profesionalidad, se destaca por algo que había casi desaparecido, la apacible charla con el barbero – claro que aquí se ubica lo que creo que se debe reestudiar, el volumen de la música es más adecuado para los cortes escalonados que paro los que pasamos los sesenta .




Cumpleaños:

Wadi Madcur

Empresario

Fallecido:

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El sepelio se realizará hoy, a las 16 horas, en el cementerio Sa...
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Están abiertas las inscripciones para la Escuela de Suboficiales (dura 2 años y cierra la inscripción el 6 de octubre) y Escuela Naval Militar de la Armada Argentina (dura 5 años y cierra la inscripción el 10 de noviembre). Los requisitos son: -Aprobar exámenes médicos, de perfil laboral, físicos y de aptitud militar. -No tener más de 24 años -Secundario completo (se pueden inscribir cursando el último año) -Exámenes académicos en San Juan en octubre o diciembre. Ingreso en febrero de 2018. Se facilitan programas, bibligrafía, etc. Cabe destacar que la inscripción, alojamiento, vestuario, material de estudio y cobertura médica gratuita. Percibe una remuneración mensual mientras estudia equivalente al salario mínimo vital y móvil (actualemnte 8.060 pesos). Aquellos que quieran averiguar más datos personalmente a Alem 487 Sur, de 8 a 14 o por teléfono 4223744 o por mail a ingresosanjuan@ara.mil.ar

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