IMAGENESAgosto 11, 2017

Patrimonio cultural en peligro

Por Eduardo Peñafort
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En Pedernal, las Teleras han desaparecido

Pedernal, la localidad ubicada en el departamento Sarmiento, junto con su zona aledaña, ha sido declarada desde el año 2000 “Paisaje protegido”. La palabra paisaje hace referencia a las áreas naturales y su declaración se justifica ampliamente porque protege al lugar que colinda con una de las explotaciones mineras más intensas de la provincia y desarrolla una importante producción vitivinícola. Pero además de la belleza y singularidad del paisaje, también tiene una historia como asentamiento humano de larga data.

El aspecto que presenta la zona más antigua se empezó a perfilar a principios de 1800, etapa de la que aún se conservan vestigios. La instalación se realizó sobre tierras habitadas por indígenas desde el siglo XIII, por Huarpes e Incas; motivo por el que muchos modos de vida actuales se remontan a tiempos remotos. Entre esos bienes heredados se encuentra la producción artesanal, que constituye un importantísimo patrimonio cultural de la provincia y el país.

Pero se observa con alarma que al menos una de sus manifestaciones más típicas, la tejeduría de raigambre colonial-mestiza se encuentra en trance de desaparición. En un relevamiento realizado por B. Castagna – con el apoyo del CFI – se ubicaron un número de “tejenderas” – como las llaman en localidad – próximo a los dos dígitos. En los inicios de la década de 1980 se otorgaron planes de apoyo a varias artesanas de Pedernal y en un relevamiento realizado por un Proyecto articulado por la Dirección de Cultura y la Universidad Nacional de San Juan se encontraron cuatro artesanas en actividad. Sin embargo, se podía observar que los portadores del saber artesanal eran varios más porque se veían los telares instalados en los fondos de las casas. Hacia el año 2004, desde la Subsecretaría de Cultura se intentó adquirir obras para ser incluidas en el Mercado Artesanal pero ya no se encontraron tejidos de factura nueva, aunque se pudo conversar con las teleras.

En un recorrido reciente las dificultades aumentaron. Prácticamente todos los habitantes de Pedernal informaban que las teleras “se habían ido”. Después de mucho deambular, se obtuvo la dirección de una de ellas, Doña Julia Villaroel – lugar al que no se pudo acceder - y las indicaciones de la colección de Doña Purruca Flores, que estaba en manos de sus herederos. La escasez de patrimonio material – si bien muchos habitantes reconocen que son poseedores de las frazadas pero no desean desprenderse de ellas – es un indicador del peligro de desaparición del patrimonio cultural intangible.

El Patrimonio Intangible coincide con la cultura característica de un lugar en sentido espiritual, intelectual y afectivo. Se concentra en la memoria y en “saber hacer”, en el tipo de producción y de enseñanza-aprendizaje. La ausencia de artesanas constituye justamente con el síntoma de su posible desaparición del patrimonio material.

Las técnicas artesanales del tejido son muy complicadas – el hilado, el teñido y la confección -, se aprenden a partir de la observación y la práctica, requieren de la dirección de una artesana experimentada. Poseen además otras características singulares, puesto que dependen del tipo de material que se encuentra en la zona – variedades de lana – y las sustancias tintóreas conectadas con la flora local.

Dada la ubicación geográfica de Pedernal comparte características comunes con los tejidos de los márgenes de Huanacache – que en un paleo paisaje cubrían una extensión muy distinta de la actual -, en particular con el estilo de Veinticinco de Mayo, San José y Lavalle (de Mendoza).

¿Es posible rescatar este patrimonio cultural intangible? Los habitantes de la zona suelen ser escépticos porque dicen que a los jóvenes no les gustan estas tareas tan demorosas. Sin embargo existen planes de rescate que debieran llegar a Pedernal. No sólo se trata de obras magníficas (todos los años la tejeduría sanjuanina obtiene premios nacionales e internacionales) sino que constituye una fuente muy importante de ingresos (dado el valor en el mercado nacional) y una salida laboral.

Tal vez no convenga comenzar por las grandes piezas o tareas complejísimas como el alineado y el hilado, sino por piezas pequeñas – como las fajas y peleros – que no requieran el uso del telar mestizo. A partir del interés que estas producciones despierten, será posible salvar esta actividad que completa el paisaje que debe ser protegido.




Cumpleaños:

Pablo Plana Castano

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