POLITICASeptiembre 15, 2017

El debate pendiente de la industria

Por Juan Carlos Bataller Plana
Imagen anterior Imagen siguiente
Cuadro comparativo de productividad de persona ocupada por hora, de diferentes países en distintas épocas publicado en diario La Nación en una nota firmada por el economista Orlando Ferreres

Argentina tiene un grave problema de productividad. Y la mala noticia es que es muy difícil revertir esto ya que cada día más la tecnología va ligada a la productividad. El cuadro publicado hace dos años por el economista Orlando Ferreres muestra claramente la situación, en donde se ve a Japón y Francia que mejoraron notablemente y se nota que Argentina y Brasil se quedaron. Y quedarse significa retroceder.


Que un trabajador sea más productivo, significa que tiene mejores salarios. Si un operario de Estados Unidos produce cinco veces más que su par argentino, lo lógico es que gane más.
La productividad en Argentina no está tan relacionada con la educación. Incluso, hay muchos operarios argentinos bien calificados pero tienen baja productividad. Es más, ese mismo trabajador argentino, capacitado en el país, emigra y en su nuevo trabajo pasa a ser más productivo. Lo que más incide en la productividad es la inversión en tecnología.


Desde hace años que el país invierte poco en tecnología. También se invierte poco en investigaciones y desarrollo y cada día más vamos condenándonos a actividades con poco valor agregado, lo que se traduce en bajos salarios ya que lo que gana el trabajador pasa a ser lo que se ajusta para competir internacionalmente. En un mercado globalizado, se compite contra economías más tecnificadas y al mismo tiempo se compite con economías más precarias.
Un ejemplo de esto último es lo que pasó en la provincia con la fábrica de los pantalones Levi’s.
Dejó de producir en San Juan, con costo argentino y con una carga importante en el valor flete, y pasó a fabricar en Paraguay con un mercado laboral mucho más informal. Y la provincia perdió puestos de trabajo en una fábrica que se instaló mientras duró el régimen de promoción industrial. Terminados los beneficios, dejaron galpones vacíos y empleados en la calle.


Hay cuestiones que no sólo pasan por lograr una mayor productividad. Veamos un ejemplo: el boom de la soja pudo ser posible porque aumentaron sus precios internacionales y en los últimos 50 años la producción de soja creció diez veces, de 27 a 269 millones de toneladas pero principalmente porque se eficientizaron los costos de producción agrícola.
Con mucha tecnología en maquinarias, con grandes avances en genética que permitieron una soja transgénica resistente al glifosato y con toneladas de herbicidas se logró aumentar los rindes con menos cantidad de trabajadores por hectáreas. Los ingresos mayores de la soja le vinieron muy bien al Estado argentino.
Eso sí, poco es lo que derrama la soja en la economía más allá de los importantes impuestos y el dinero que queda en las zonas agrícolas.
Lo que se exporta principalmente es harina de soja para engordar animales y aceite de soja. Son productos con bajo valor agregado que dan para pagar salarios bajos y concentrado en pocas manos.
Algo similar sucede con la minería. Si bien tiene salarios que superan altamente los ingresos medios, poco es el valor agregado que queda en el país.
Pasa con el oro, que sale en bullón para refinarlo en Europa, y pasa con otros minerales.
El mejor ejemplo es el litio.
Argentina es uno de los tres países con mayores reservas de litio en el mundo. El litio es el principal componente para construir las baterías más eficientes. Si se saca la cuenta de la cantidad de celulares que hay y se considera que en los próximos años la mayoría de los autos tendrán como base energética la electricidad. Se puede dimensionar la importancia y el valor económico del llamado “oro blanco”.
Como país tenemos tres posibilidades: decidir no extraer el litio; extraerlo y exportarlo; extraerlo y propiciar la instalación de las industrias que producen las baterías. Si se decide por esto último, habría que desarrollar tecnología y capacitar a personal para la elaboración de productos de alto contenido tecnológico.


Hay cuestiones que no se están debatiendo. Por ejemplo, si el Estado seguirá subsidiando empresas o no. Está claro que tarde o temprano dejará de existir en la provincia la fábrica de mazos de cable. Sólo se busca dar subsidios para mantener puestos de trabajo ya que sin grandes inversiones tecnológicas, nunca podría competir en costos. Tiene al menos cinco veces más empleados que los necesarios para una industria altamente tecnificada. Pasa lo mismo con la Electro Metalúrgica Andina. Una empresa que sólo puede subsistir con energía altamente subsidiada no tiene futuro. Y las cerámicas sanjuaninas, con sus fletes altos y su tecnología rudimentaria, nunca podrán ser competitivas.


En algún momento tendrá que debatirse en serio. Por ahora el Gobierno provincial hace gestiones a todo nivel para prolongar la agonía. Seis meses más que dure una empresa se traduce en decenas de puestos de trabajo que no quedan en la calle. Y en épocas de vacas flacas, se prefiere destinar el dinero en mantener las empresas que en gastar la misma cantidad pero asumiendo los empleados en el Estado. Eso sí, no se puede subsidiar eternamente y el debate en serio sigue pendiente.




Cumpleaños:

José Antonio Villa

Secretario General de UPCN
• Noticias breves

Convocan a jóvenes sanjuaninos a unirse a la Armada Argentina

Están abiertas las inscripciones para la Escuela de Suboficiales (dura 2 años y cierra la inscripción el 6 de octubre) y Escuela Naval Militar de la Armada Argentina (dura 5 años y cierra la inscripción el 10 de noviembre). Los requisitos son: -Aprobar exámenes médicos, de perfil laboral, físicos y de aptitud militar. -No tener más de 24 años -Secundario completo (se pueden inscribir cursando el último año) -Exámenes académicos en San Juan en octubre o diciembre. Ingreso en febrero de 2018. Se facilitan programas, bibligrafía, etc. Cabe destacar que la inscripción, alojamiento, vestuario, material de estudio y cobertura médica gratuita. Percibe una remuneración mensual mientras estudia equivalente al salario mínimo vital y móvil (actualemnte 8.060 pesos). Aquellos que quieran averiguar más datos personalmente a Alem 487 Sur, de 8 a 14 o por teléfono 4223744 o por mail a ingresosanjuan@ara.mil.ar

Vulnerability Scanner