ALGO DE ALGUIENSeptiembre 22, 2017

Arti mañas

Por Gustavo Ruckscholss
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Dibujo Miguel Camporro

Según entiendo hay dos clases de mañas. Las que permiten que alguien haga las cosas bien y mejor gracias a ellas y las otras, las que responden a caprichos. Las que ayudan son aquellas que denotan destreza y habilidad en el hacer una cosa, una tarea. Son las que marcan la diferencia entre quien se frena ante un contratiempo y aquel que "se da maña " para salvarlo. Es algo que se parece mucho a la astucia, porque, en general, no responden a las reglas del arte en cuestión, sino, más bien, a la experiencia o a algún truco que usa para lograr algo en forma más efectiva. Esa habilidad por lo general es el resultado de la práctica y el ingenio. El diablo sabe más por viejo que por diablo, decían. Por eso el diablo era mañoso; aplica todo su saber con mañas, esas que más de una vez son inesperadas.

A mí me gustan quienes se dan maña para hacer las cosas pero no los mañosos. Me gustan los que se las ingenian para conseguir algo y llevarlo a cabo con habilidad y recursos, a veces, inesperados. Esos que siempre son efectivos con o sin recursos, disponen de su tarea con eficiencia.

Son quienes en una isla desierta logran hacer un paraíso, en contraposición de nosotros, la mayoría. Que escasamente sobreviviríamos. Son quienes demuestran que el destino no está escrito, y si lo está, ellos lo leen a su manera. Por lo general no son triunfadores en lo grande: en lo que el mundo de hoy ve como grandes valores. Precisamente, es gente simple, sencilla que ha debido aprender sus mañas por necesidad, por falta de recursos, no obstante superaron los contratiempos y siguen... Los que conozco, casi siempre andan de buen talante. Son quienes confían en sí mismos y en aquello de que" Dios proveerá ", y si no, ellos lo harán. Se dan maña para vivir, sería la síntesis. En buena medida los envidio, porque no siempre me doy maña para lo que quiero y sé que alguien saldría del paso más eficientemente. Pero bueno, me tengo que conformar con lo que hay, o sea, yo.

En contrapartida, los otros mañosos, no son santos de mi devoción. Son los que pudiendo hacer algo, buscan que alguien lo haga por ellos. Son muy respetuosos de la ley del menor esfuerzo. Y, a veces, tienen tanto ingenio como los primeros para conseguir que alguien les saque las papas del fuego. Me suenan a egoístas, a que el mundo les debe dar los gustos, a que la vida los malcríe.

En resumidas cuentas, unos viven pese a los inconvenientes, que aprendieron a superar con mañas y otros viven sin aprender a crecer.-




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