IMAGENESSeptiembre 29, 2017

Nueva edición de “Maaanso”

Por Eduardo Peñafort
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Obra de Tony Pasanara, el muralista que llegó de Misiones y que participó del "Maaanso"

Con satisfacción se puede informar que ha concluido exitosamente una nueva edición del Encuentro de Muralistas organizado por “Maaanso” y con el auspicio de la Municipalidad de la Capital. Como se ha repetido en numerosos comentarios, en los eventos culturales no sólo las iniciativas nuevas son valiosas, la continuidad de actos culturales constituye uno de los primeros indicadores de la potencia de los mismos. Resulta muy auspicioso, además que no se trate de una repetición sin más, sino una consolidación de prácticas artísticas – de artistas, públicos y funcionarios -. Todo ello justifica la expresión de felicitaciones a Agustina Cantoni, líder de la idea, y a todos los componentes del Colectivo que han continuado cambiando la imagen de San Juan durante todo el año.

Un aspecto de esta edición que debe ser puesto de relevancia es la adecuación del criterio de elegir una zona como eje de la intervención. La conjunción de la interrupción de la Avda. Gral. Las Heras por el extenso muro del Cementerio, el fin de la antigua Estación del Ferrocarril Belgrano, la ampliación de la calle en la que se ubica la solemne puerta principal del Cementerio se ensanche hasta convertirse en una plaza seca, el excelente diseño de la pared de piedra – ideado por el Arq. Ramos Correa y ejecutado por artesanos europeos – y la trinchera de árboles convierte a ese sector en un espacio complejo e interesante desde el punto de vista urbanístico, puesto que para la mayoría de los habitantes posee también un significado de tristeza y sobrecogimiento.

La irregularidad del trazado vial se ve compensado por la amplitud de las vías de circulación. Además, con la instalación de la Escuela de Cine en el último galpón de la antigua Estación Belgrano la vecindad ha avanzado para adquirir un perfil estético singular. Circula en algunos grupos de Whatsapp, un breve video realizado por los alumnos en el que se registra la ejecución de los murales y deja entrever la participación del público.
Hasta donde se ha visto, los murales han mantenido la calidad que fue muy destacable en la edición anterior. La respuesta de los espectadores también se ha incrementado y la repercusión de los vecinos resulta muy positiva. Una de las composiciones más comentada es la confrotación del cromatismo y la austeridad monocroma en las pinturas realizadas bajo el puente de la Avenida de Circunvalación.

Corresponde poner de manifiesto que estos encuentros de muralistas y graffiteros han provocado una importante transformación dentro de las políticas culturales de la Capital. Como en todas las ciudades del mundo, la expresión espontánea de estas formas creativas genera no pocos problemas. En la mayoría de los casos, el arte callejero transita los límites de la legalidad y también es perseguido como vandalismo. Por el contrario, el acuerdo logrado entre funcionarios y agentes artísticos permite un crecimiento de la conciencia de los deberes y derechos de la expresión – esto significa lisa y llanamente, un aumento de ciudadanía -. Los dos sectores dejan de presentarse como enfrentados, para descubrir lo que está a la base de la acción de ambos: lograr que el arte sea más que adorno, en el sentido tradicional, para convertirse en medio de comunicación.

Desde ese punto de vista, el hecho que Luis Eduardo Meglioli – secretario de Cultura y Turismo de la Municipalidad de la Capital – publique una nota en la que se explica la importancia y legitimidad del arte callejero no deja de plantear que el evento es inaugural de una nueva etapa de planificación de la promoción estética, no por la posición personal, sino justamente por la defensa como funcionario. Por otra parte, es una lección hacia los jóvenes creativos, que asisten a políticas que tienen en cuenta la cuerda en que ellos vibran.

Otra cuestión significativa es haber reformulado de raíz la idea del respeto que merecen las personas fallecidas. No hace tanto tiempo, una intervención estética totalmente controlada desde el punto de vista académico mereció calificativos de blasfemia y satanismo. Ahora se ha entendido que los cementerios son monumentos culturales que pueden ser recorridos como un museo urbano – el Père-Lachaise es un ejemplo egregio de tal consideración –. Pero además, es muy importante descubrir que el espacio de los cementerios intramuros de las ciudades exige compatibilizar la vida y la muerte, principio desde el que se puede planificar una transformación de ese sector céntrico, tan cerca y tan cercado por creencias.





Cumpleaños:

Nélida Martín

Contadora, Ex Senadora
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