ALGO DE ALGUIENOctubre 13, 2017

Ni compro ni vendo

Por Gustavo Ruckscholss
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Dibujo Miguel Camporro

Para vender el alma al diablo se deben cumplir una serie de rituales que son de rigor. En algunos casos se debe bañar en una tina con agua fría, para lavar cualquier contaminación. Se invoca a la Entidad correspondiente y con algún estilete se pincha el dedo índice izquierdo (no puede ser otro) y con esa sangre firmar el pacto con Satanás. Otro estilo es ponerse una capucha negra arriba del cuerpo desnudo y estar en ayunas y sin probar alcohol desde tres o cuatro días anteriores. Ante una mesa con mantel negro, con una calavera encima y un cáliz de plata, tocar nueve veces las campanillas. Se aclara que una vez iniciado el ritual, no hay vuelta atrás. Los favores diabólicos se refieren a la eterna juventud, al amor, al poder. A cambio de eso, se promete una entrega total al príncipe de las tinieblas.

Más o menos así dicen que son las cosas; ahora bien, a mí se me presentan varias incógnitas, a saber: ¿El pacto debe firmarse ante escribano público; se debe aforar en Rentas y cuántos ejemplares? Qué grupo sanguíneo es el preferido; qué tipo de garantías tiene y ante quién recurrir en caso de incumplimiento, ¿podrá ser en Defensa del Consumidor? ¿Por qué el alma se vende y no se alquila? ¿Admiten tarjeta de crédito u otra forma de pago un poco más higiénica y decorosa? ¿Aceptan cambiar el color negro, tan deprimente, por un rosadito más alegre? ¿Pueden acompañar las amistades al acto y dar a conocer el mismo por las redes sociales; o ir en zapatillas?¿Los políticos no se han consumido ya todos los cupos o el no poder arrepentirse no es anticonstitucional?¿Entre lo que se admite apetecer, puede ser una 4 X4, la vecinita de enfrente y un puesto público?

Lo del ayuno vaya y pase, pero eso de bañarse, y más con agua fría y lo de no chupar durante varios días, me hacen dudar de mi vocación espiritual. Lo veo muy complicado y trabajoso, además no sé si no es parte de alguna campaña publicitaria trucha para atrapar incautos inocentes como yo...

Me parece que me quedaré con la bicicleta, mi vieja y el laburo de cartonero, por lo menos hasta que pasen las campañas políticas y aclare un poco. Además, no sé si lograría más beneficios, negociando con alguno de los candidatos.




Cumpleaños:

Alfredo Zimmermann

Comerciante
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