Noviembre 15, 2017

Cambia el valor para ser hipertenso en EE.UU. y en Argentina piden cautela

A partir de 13/8 se lo considera hipertensión, cuando antes era 14/9. Por la modificación, la mitad de la población de ese país tiene la presión por encima del valor normal, que es hasta 12/8.

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La nueva guía fue presentada el lunes en el marco de las sesiones científicas de la AHA, en Anaheim, California. Con los valores actualizados, la prevalencia de hipertensión sube en Estados Unidos de 32% a 46%, es decir que la mitad de su población pasa a tener la presión por encima de los valores normales, que con la reclasificación se ubican por debajo de 120/80 (12/8). Cuando el nivel se ubica entre los 120-129 mmHg de máxima y 80 de mínima, se considera presión elevada. A partir de 13/8, hipertensión grado 1; y por encima de 14/9 hipertensión grado 2.

El objetivo, según los autores del documento, está puesto en el tratamiento temprano.“Etiquetaremos a más personas hipertensas y les daremos más medicamentos, pero salvaremos vidas y dinero al prevenir más ACV, eventos cardiovasculares e insuficiencia renal”, afirmó Kenneth Jamerson, profesor de medicina interna e hipertensión, especialista en el Sistema de Salud de la Universidad de Michigan y uno de los 21 integrantes del comité de expertos que redactó las nuevas directrices basadas en revisiones de cientos de estudios y ensayos clínicos, proceso que demandó unos tres años.

La guía, no obstante, estima que sólo uno de cada cinco de los nuevos diagnosticados necesitará medicación. Para el resto, el tratamiento se enfocará en modificaciones en el estilo de vida, precisó Paul Whelthon, presidente del comité de redacción. Ese cambio de hábitos incluye mantener el peso controlado, no fumar, reducir el consumo de alcohol y aumentar la actividad física y medidas para bajar el estrés (descanso y meditación). En cuanto a recomendaciones dietarias, aconsejan reducir la sal e incorporar alimentos ricos en potasio (banana, palta, papa y vegetales de hojas oscuras).

"Si antes teníamos un problema, ahora vamos a tener un problemón, porque ya teníamos mucha gente que no estaba bien controlada y ahora va a ser más. Con la modificación, millones de personas más van a tener el título de hipertensos, pero eso no quiere decir que todos vayan a ser medicados. Sólo se usará fármacos en quienes hayan tenido un problema previo (infarto o ACV) o quienes tengan riesgo cardiovascular en base a otros parámetros", sostiene Miguel González, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC). Sobre el potencial impacto en Argentina, considera que "son cambios que se tienen que empezar a analizar. Se necesita maduración y discusión interna. Es difícil decir que nos oponemos porque los especialistas que escribieron esto no son novatos, pero nosotros no vamos a actuar tan rápido".

“Al definir hipertensión por encima de 13/8, epidemiológicamente genera un lío, porque en el mismísimo momento que anunciaron la nueva clasificación creció el número de hipertensos automáticamente. Hay un aumento del 14% con esta definición, lo que podría extrapolarse a la población Argentina. Creo que va a haber mucho debate en torno al tema, porque cambia las estadísticas y tener o no hipertensión implica modificaciones en condiciones médico-sociales (seguros de salud, por ejemplo)”, afirma en diálogo con Clarín desde California Fernando Botto, cardiólogo del Centro de Hipertensión Arterial y Envejecimiento Vascular del Hospital Austral.

El umbral 13/8 se aplica ahora a todos los subgrupos de pacientes, incluidos quienes tienen diabetes, insuficiencia renal y los mayores de 65 años. “Esto es muy importante porque prácticamente en todas las guías anteriores se consideró siempre que los ancianos podían tener la presión un poco más alta (por debajo de 150 mmHg de máxima) como objetivo del tratamiento, debido a que los mayores tienen las arterias más rígidas y es más difícil llegar a los valores actuales”, añadió Botto.

Una de las evidencias más fuertes para proponer este cambio está basada en el estudio SPRINT, llevado adelante por especialistas del National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI) de Estados Unidos, cuyos resultados fueron publicados en 2015 y “son de los más citados y comentados de la cardiología de los últimos tiempos”, afirma Carol Kotliar, directora del Centro de Hipertensión Arterial y Envejecimiento Vascular del Austral . “Los investigadores plantearon como una hipótesis muy revolucionaria e importante a probar si es mejor una meta de presión arterial sistólica menor de 120 mmHg que la de 140 mmHg para prevenir demencia, deterioro cognitivo, infarto, ACV y muerte. Los resultados fueron significativamente beneficiosos para el grupo de pacientes que recibió el tratamiento intensivo con meta de presión menor de 120”, explicó.

“Hay que ser muy cuidadosos a la hora de tomar decisiones. Recientemente terminaron de confeccionarse las guías argentinas de hipertensión arterial, apoyadas por las tres sociedades científicas más importantes en la materia -la Federación Argentina de Cardiología, la Sociedad Argentina de Cardiología y la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial- y estas instituciones no han adherido a los conceptos emanados del estudio SPRINT. Es decir, han sostenido que los niveles para hacer diagnóstico y plantearse objetivos de tratamiento son 140/90. Lo que la gente conoce como 14/9”, sostiene también desde California Daniel Piskorz, presidente de la Federación Argentina de Cardiología. “Mi opinión es que los médicos argentinos debemos ser muy cautelosos a la hora de analizar estas guías. Argentina tiene las propias basadas en evidencia sólida y que se adaptan a la realidad de nuestro país”, concluyó.

“Las guías son una herramienta para los profesionales. Hay que esperar y analizar profundamente el documento, pero sería muy cauta en tomar la hipertensión en estos dos estadíos. En este momento, desde el punto de vista práctico, yo continuaría considerando a pacientes con hipertensión a los que tienen valores por encima de 140/90. Para el tratamiento también se tienen en cuenta las comorbilidades (las otras enfermedades que los acompañan). Han salido guías en las que se bajaba mucho la presión a los diabéticos cuando no había evidencia para hacerlo, entonces se hizo una revisión y volvimos a los valores que teníamos previamente”, dice Judith Zilberman, presidenta de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), quien insiste en que las nuevas directrices deben tomarse con reparos y apunta al riesgo de la sobremedicalización. “Hay pacientes a los que no podés llevarlos a una presión tan baja. La hipertensión es el mayor factor de riesgo cardiovascular y no podemos no controlarlo, pero tampoco sobremedicarlo”.

En la misma línea, Mariano Duarte, jefe del área de Hipertensión del Hospital de Clínicas, advierte sobre los potenciales efectos adversos vinculados a que los esfuerzos para bajar la presión se concentren únicamente en la administración de fármacos. "Tras el estudio SPRINT se llegó a la conclusión que para pacientes hipertensos con riesgo elevado -como aquellos que evidencian daño en los órganos por la misma hipertensión, o los que tienen riesgo cardiovascular elevado por sus comorbilidades como los pacientes en los que concurren diabetes, insuficiencia renal, tabaquismo, hipercolesterolemia, sedentarismo y obesidad central- se benefician más si los niveles de presión arterial están en 120/80, o menos, en lugar de las recomendaciones previas que oscilaban entre menos de 140/90. Sucede que ello motiva que los pacientes requieran mucha más medicación, ya que en general no nos ocupamos de que los pacientes se cuiden más o mejor y lamentablemente los médicos solo se concentran en lograr mayores descensos tensionales utilizando más medicación. Debido a ello, estamos viendo mayores efectos colaterales derivados del exceso de fármacos (toxicidad medicamentosa) y efectos otros producidos por la excesiva disminución de la presión arterial ( principalmente neurológicos)", precisó.

En Argentina, el 35% de la población es hipertensa. Sin embargo, 4 de cada 10 no lo sabe. Y entre quienes conocen su condición, sólo una minoría está bien controlada. “En Estados Unidos, las cifras de los hipertensos entre quienes se alcanzan valores menores de 140 no llega al 50% de los tratados. En nuestro país ronda el 20%, es decir que con una meta más alta como es la actual, el éxito del tratamiento se alcanza en solo 2 de cada 10 personas con presión alta que reciben tratamientos farmacológicos”, manifestó Kotliar.




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