POLITICADiciembre 15, 2017

Bochados en transparencia

Por Juan Carlos Bataller Plana
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La Sala de la Corte de Justicia que habilitó juicios por expropiaciones realizadas hace 60 años: Adolfo Caballero, Angel Medina Palá y Juan Carlos Caballero Vidal

Cuando algún vivo quiere cobrar un juicio por la expropiación de veredas hace 60 años, ¿sabe a quién le saca la plata? Y cuando un médico se va a su consultorio a media mañana abandonando su lugar de trabajo en el hospital, ¿sabe a quién embroma? Y cuando un juez se toma la feria de julio para irse de vacaciones y cierra su juzgado, ¿sabe quién le paga esos días? Adivine.


Hay países en que por mucho menos que esto, sería un escándalo nacional. En Argentina ya nada nos llama la atención, ningún caso de corrupción nos asombra, hasta algunos festejan las “avivadas” de corruptos. No hay conciencia que todo eso sale de lo que aportan los contribuyentes.
Cuando la propia Corte de Justicia -en la Sala integrada por Adolfo Caballero, Ángel Medina Palá y Juan Carlos Caballero Vidal- abrió nuevamente la puerta a los juicios por veredas, atenta contra las finanzas provinciales. Y entre quienes firmaron ese fallo, uno de ellos -Medina Palá- había sostenido todo lo contrario cuando presidió el Jury de Enjuiciamiento contra el exjuez Carlos Macchi. Según los fundamentos de ese entonces de Medina Palá, si él mismo se hubiese juzgado por el fallo de las veredas, se tendría que haber echado...


Hay una falta de reacción importante respecto a ciertos temas. Siguiendo con la justicia, esta Corte que está marchándose logró que no haya quejas ante sus caprichos y nepotismo. Volvieron a manipular ascensos para beneficiar familiares y poca reacción hubo. Se terminan naturalizando las injusticias de la Justicia. Cuando se llega a un punto que hasta le sacan la capacidad de asombro a una sociedad, es que ganaron los truchos, los inmorales, los manipuladores de lo permitido hasta dejarlo en el límite entre lo legal y lo ilegal. Y la peor condena que tienen es poder jubilarse con el 82% móvil, sin pagar ganancias.
Y son los máximos responsables de impartir justicia, son el último escollo ante cualquier avallasamiento que pueda haber contra un ciudadano, justo ellos...


Esta apropiación de lo público para beneficio propio, del aprovechamiento del Estado porque es de todos y es de nadie, no es sólo un privilegio de los máximos responsables de la Justicia. Se ve en los diferentes poderes del Estado y se ve en los ciudadanos comunes. En la Justicia se hace más énfasis porque son los dueños de dar a cada uno lo suyo, tienen el monopolio de determinar sobre las vidas y bienes de las personas pero ejemplos de esto se produce a diario.
Se lo criticó duramente al funcionario kirchnerista Agustín Rossi cuando su hija Delfina fue nombrada en el directorio del Banco Nación y esta semana se publicó el decreto que nombra a Mariana Triacca -hermana del ministro de Trabajo Jorge Triacca- en el mismo directorio del banco estatal. Por lo que no es cuestión de colores políticos...


En el índice 2016 que publica Transparencia Internacional respecto a la percepción de corrupción, Argentina se ubica en el puesto 95 en el mundo. Entre los integrantes del G20 -el selecto grupo de países más poderosos que preside desde hace unos días Argentina- nuestro país está antepenúltimo, superando sólo a México y Rusia.
Poder Ciudadano elaboró 12 puntos de partida para mejorar los sistemas de transparencia del Estado y los dividió en pendientes, en proceso y estancado.
Estos puntos están pendientes: independencia del Poder Judicial, lucha contra la corrupción, Congreso abierto, mecanismos que aseguren la ética pública y transparencia presupuestaria.
Se encuentra estancada la integridad del sistema al empleo público, la transparencia del sistema de compras y contrataciones públicas, los organismos de control, la regulación de la publicidad oficial y la reforma electoral.
En proceso está el acceso a la información pública y el Gobierno abierto.


Estamos muy lejos de lograr un Estado transparente. Estamos muy lejos de ser una sociedad transparente. Y los cambios de fondo no aparecen, todo termina siendo cosmética.
Ser transparente va más allá de no robar, hay muchas formas de agredir al Estado todos los días que no son sólo meterse en el bolsillo dinero ajeno.

No ser transparente es también emitir un fallo por las veredas que perjudican a todos los sanjuaninos por cuestiones que no están claras, para nada claras...
No ser transparente es decidir no pagar impuesto a las Ganancias porque interpretan las leyes de acuerdo a sus bolsillos.
No ser transparente es tener un escritorio lleno de expedientes atrasados porque es juez de la Corte y hace lo que quiere.





Cumpleaños:

Flavia Cantoni Dibella

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