ALGO DE ALGUIENDiciembre 15, 2017

Premium

Por Gustavo Ruckscholss
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Dibujo Miguel Camporro

Compré un pan dulce premium en una confitería premium y lo pagué premium. Estaba surtido de almendras, frutas abrillantadas, pasas, piñones, etc... Ya, en mi casa, corté una rebanada y comencé a comer aquel manjar premium. Lo comía y lo miraba, realmente tenía buen aspecto y venía cargado con todo conforme a las reglas del arte. Hasta allí todo parecía bien. Fue hasta que, en algún momento, me di cuenta de que los sabores provenían de los confites y agregados que tenía; que él, en sí era totalmente insulso. Su masa tenía sabor a nada; simplemente era desabrida, tonta, sin el menor mérito. Me quedaba aprovechar todo lo que pudiera tener buen sabor; y tomar el té con aquel fiasco premium. Mientras lo miraba y miraba vi que realmente engañaba a cualquiera; porque con semejante presentación y ornamentación daban ganas premium de comérselo.

Demás está decir que mis pensamientos se fueron a la comparación con ciertas personas con las que uno se encuentra en la vida. Esas que saben hacer muy buen uso de sus cualidades sociales y que siempre saben qué decir y cómo comportarse. Desde vestir elegantes y a la moda, hasta hablar de los temas de actualidad. La camisa impecable o los aros perfectos. La foto en el momento justo y la compañía que en esos días es la indicada. No se les puede reprochar nada; cumplen con todo lo deseable encontrar en alguien socialmente destacable. Por si fuera poco, suelen venir envasados dentro del último modelo de auto que terminan por dar envidia y mirarlo/a como para odiarlo/a. Sobre todo nosotros que andamos en jean y zapatillas y los mejores vehículos que usamos son los de la línea 6.

A veces, tras de tan buena impresión logramos entablar conversación y relacionarnos un poco; vemos que el dulce glasé era nada más que un baño; que el interior es insulso, desabrido, intrascendente. No hacía más que cumplir con las reglas del arte, y muy bien. Se ven premium pero, en esencia, quien sostiene los sabores no es más que eso; una personalidad frívola muy bien presentada. No voy a decir aquello de que la mona por más que se la vista de seda, mona queda. No, porque no es para tanto y porque no son monos; son personas bien puestas, que saben lo suyo. Y nada más. No pedirle más sabor, más audacia, no; hasta allí llega. Se ven en todos lados, con las variaciones que los distintos casos requieren, y no solo en el mundo de la farándula y la política.




Cumpleaños:

Mónica Moliní

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