Enero 25, 2018

Cuál es el riesgo de que se reintroduzca la fiebre amarilla en Argentina

Hace una década se produjeron casos en Misiones tras el brote en Brasil. El peligro de la urbanización del virus.

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Turistas, en Buenos Aires, que viajan a Brasil desbordan los centros de vacunación contra la fiebre amarilla.

El aumento de casos y de muertes por fiebre amarilla en Brasil disparó a nivel local un inusitado temor, que viene generando una demanda de la vacuna calificada como “irracional” por especialistas. Las autoridades sanitarias argentinas mantienen la vigilancia sobre el comportamiento del virus, que hasta el momento no provocó casos en el país. Expertos consultados advierten que el mayor riesgo es que la enfermedad se urbanice y por eso llaman a reforzar la prevención.

El último Boletín Epidemiológico elaborado por el Ministerio de Salud subraya que dado que el brote que afectó hace una década al sudeste y sur de Brasil alcanzó posteriormente a Argentina y Paraguay, es necesario dar seguimiento al comportamiento del virus en esas zonas. En 2008, 10 personas contrajeron el virus en Misiones, de las cuales tres murieron.

Argentina nunca dejó de tener riesgo en Misiones y Corrientes. En esas provincias, los monos Alouatta caraya actúan como centinelas porque enferman y mueren por el virus, lo que nos avisa que hay circulación. El riesgo para el resto del país es que la enfermedad se urbanice. Esta posibilidad no es nueva, pese a que este año se ve un mayor temor entre la gente”, dice Soledad Santini, directora del Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación de Endemo Epidemias (Cendie) e investigadora del Conicet.

Los mosquitos implicados en los últimos brotes se encuentran en la selva, y contraen el virus al picar a personas o monos infectados. El avance del desmonte en el país es un factor que no ayuda, apunta Santini, porque “hace que la convivencia con los reservorios sea más cotidiana, más cercana. Y provoca que a los mosquitos de áreas de monte se les achique su espacio y terminen relacionándose más con el ambiente urbano e interurbano”.

No obstante, la gran amenaza de la fiebre amarilla está dada por la posibilidad de que entre en el ciclo el Aedes aegypti -que también es vector de dengue, zika y chikunguña-, especie que vive en el ámbito urbano, próximo a las viviendas o en su interior.

“Hasta ahora no se urbanizó la fiebre amarilla en Brasil, lo que quiere decir que todavía el Aedes aegypti no está infectado. El día que se urbanice la fiebre amarilla, ahí sí vamos a entrar en riesgo. Los casos actuales son de fiebre selvática: gente que se infecta en la selva y llega a la ciudad. Pero no hay transmisión urbana, que es lo que ocurrió en Buenos Aires en 1870 y 1871”, añade Nicolás Schweigmann, líder del Grupo de Estudio de Mosquitos (GEM) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. La gran epidemia que azotó a la provincia hace un siglo y medio dejó 14.000 muertos.

“Si no se hace un control muy fuerte, el virus puede llegar al sistema urbano”, advierte el especialista, que también es investigador del Conicet. Y considera que uno de los principales errores fue no hacer prevención en serio en las últimas décadas. “Se perdió tiempo mostrándole a la gente que se fumigaban áreas -un recurso ineficaz contra el Aedes aegypti-, en lugar de haberle enseñado cómo era la larva de un mosquito. Si hubiéramos tenido buena comunicación estaríamos prevenidos, porque no tendríamos mosquitos en las manzanas. Esta especie no se mueve mucho. Si tenés manzanas limpias, se resuelve el problema, evitás la histeria colectiva y prevenís dengue, chikunguña y zika”.

Santini destaca como curioso que “mucha gente toma conciencia del riesgo recién cuando va a viajar” y coincide en que “todos somos responsables de trabajar en la eliminación de criaderos”.

“El Estado tiene que invertir en prevención. Hoy pone propaganda en la radio y en la televisión, pero no está trabajando fuerte sobre esto. Las manzanas de los hospitales no son libres de criaderos. A nivel educación no se logró meter el tema en la currícula. Los cementerios están llenos de floreros. ¿Cuántos cementerios de autos encontrás en el país? El Estado tiene que dar el ejemplo, tiene una responsabilidad gigante en esto para que la población trabaje seriamente sobre el tema”, considera Schweigmann.

Consejos para evitar la reproducción del Aedes aegypti

Evitar arrojar recipientes o basura en lugares como patios, terrazas, calles y baldíos, en los que pueda acumularse agua. Mantener los patios y jardines desmalezados y destapar los desagües de lluvia de los techos. Eliminar el agua de los huecos de árboles, rocas, paredes, pozos, letrinas abandonadas y rellenar huecos de tapias y paredes donde pueda juntarse agua de lluvia. Enterrar o eliminar todo tipo de basura o recipientes inservibles como latas, cáscaras, llantas y demás objetos que puedan almacenar agua. Ordenar los recipientes útiles que puedan acumular agua, poniéndolos boca abajo o colocándoles una tapa. Mantener tapados los tanques y recipientes que se usan para recolectar agua. Eliminar el agua de los platos y portamacetas, colectores de desagües de aire acondicionado o lluvia, dentro y fuera de la casa. Mantener limpias, cloradas o vacías las piletas de natación fuera de la temporada.


Cumpleaños:

Nilda Adriana Rodríguez De Espínola

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