POLITICAFebrero 23, 2018

Está en juego el futuro de los sindicatos

Por Juan Carlos Bataller Plana
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Una multitud acompañó a Hugo Moyano ¿le alcanzará para enfrentar al Gobierno Nacional?

La marcha de Hugo Moyano es parte de una de las mayores batallas que puede dar el gobierno de Mauricio Macri. Se está discutiendo mucho más que una política económica. Se pelea por cuestiones más profundas que los ajustes salariales. Incluso si bien los problemas judiciales de Moyano son uno de los fuertes disparadores de la marcha, no es lo principal que está en juego. Lo que se está discutiendo es el poder real en Argentina, nada más y nada menos.


El sindicalismo hoy es el único poder en el país con capacidad real de movilización. Ni el peronismo, ni mucho menos Cambiemos, puede garantizar cientos de miles de personas en las calles. Incluso las agrupaciones sociales pueden movilizar miles de personas pero sin mayor impacto que los molestos cortes. Cuando los sindicalistas afirman que pueden parar el país, es cierto.
Lo pueden hacer los bancarios y lo pueden hacer los camioneros. Eso sí, el Gobierno también tiene sus herramientas para poder compensar el peso sindical.


El Gobierno está utilizando la chequera para dar ventajas a los gremios afines. Pasa en la discusión docente, en la que los gremios que acuerden tendrán manejo de fondos para capacitaciones. Pasa con la fluidez del dinero que llega para las obras sociales sindicales.Y pasa con el castigo a otros sindicatos de dejar de hacer compulsivo el descuento obligatorio para los que no son afiliados.


Los jueces también juegan su parte en este complejo escenario. Entre las denuncias en su contra y la casi segura quiebra de OCA, Hugo Moyano está jaqueado en Tribunales. Y son varios los sindicalistas que están presos. Esto además instaló en la sociedad el debate de sindicalistas ricos y trabajadores pobres, lo que debilita el poder gremial.
La velocidad con la que avanzan las causas en la justicia fue un argumento muy fuerte para negociar por parte del Gobierno para evitar mayores adhesiones sindicales.


El tema de fondo que no se debate abiertamente es el de la reforma laboral. Hugo Moyano es quien impuso las reglas de los límites de las negociaciones. Con Camioneros rompió decisiones del Gobierno, como poner techo a las paritarias salariales. Y mal no le fue. Su gremio tiene los empleados mejores pagos y consiguió condiciones laborales que nadie más tiene. Lo hizo en base a muñeca política, a persuación pero principalmente por fuerza de choque. Ante la menor resistencia por parte de empresarios o de límites que quizo ponerle el Gobierno, movilizó y rompió resistencias.


El gran objetivo de la administración nacional este año es hacer más competitivo al empresariado argentino y están convencidos que no se puede lograr con un sistema de sindicatos que sigue manejándose con criterios antiguos. Por parte de los gremios, creen que tras las intenciones del Gobierno de modernizar las condiciones laborales, se producirá una profunda precarización de las relaiones entre empresariado y trabajador. Ya consiguió el Gobierno de Macri cambiar los parámetros en industrias fuertes como los petroleros de Vaca Muerta y el sector automotriz, logrando que la productividad esté atada al salario. Mientras más produzcan, más cobran. Hasta ahora, el sindicalismo busca que el salario esté acorde al costo de vida. Aumentan al mismo ritmo que la inflación.


El Gobierno tiene apoyo de gran parte de los sindicatos pero ninguno de ellos puede parar el país como puede hacerlo Moyano. Y ya avisó el líder de los camioneros que está dispuesto a ir preso pero no va a dar tregua. El problema para el Gobierno es que los demás sindicatos se queden sin apoyo de las bases. No alcanza arreglar con los líderes si los afiliados están en contra. En los próximos meses se debatirá gran parte del futuro sindical argentino, con sindicalistas devaluados y trabajadores descontentos.




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