HISTORIAS CONTADAS CON 2 DEDOSMarzo 19, 2018

Cuando los bárbaros destruyeron la espectacular red ferroviaria sanjuanina

Por Juan Carlos Bataller
Imagen anterior Imagen siguiente
La fotografía muestra, en los terrenos de la Bodega Cinzano, los vagones ubicados sobre las vías de ferrocarril. (Foto publicada en el libro “Cinzano en San Juan”

Lo confieso: hay cosas que me indignan. Una de ellas es la mediocridad de quienes se erigen como dirigentes de una sociedad, la nuestra.

Le podría dar muchos ejemplos de estos impresentables pero hoy hablaremos de los trenes.

San Juan tuvo una red de ferrocarriles urbanos realmente admirable, la que fue destruida en la década del 90 por ignorantes que usurparon los terrenos y se robaron las vías y los durmientes ante la pasividad del gobierno de entonces.
Sólo nos queda el derecho a la indignación.

>>>

Pero comencemos por el principio.
En nombre del progreso un día a alguien se le ocurrió que los trenes eran un transporte del pasado.
Craso error.
Los trenes son el transporte del futuro.
Porque no contaminan. Porque pueden transportar gran cantidad de gente sin perturbar el tránsito. Porque constituyen el medio de transporte más seguro. Y porque hoy por hoy —con la ventaja que significa entrar al centro de las ciudades— compiten en velocidad con todos los otros transportes.
Por eso los países más avanzados conservan sus trenes.
Los argentinos —o un grupo de ellos— decidieron eliminarlos.
Simplemente porque los números no cerraban.
Era más fácil decir no hay más trenes que hacerlos eficientes.

>>>

Pero veamos cómo se originaron esos ferrocarriles que hoy serían una solución para el transporte urbano.

El 11 de junio de 1902, el gobernador Enrique Godoy promulgó una ley concediendo a la Compañía de Ferrocarriles Industriales Ltda. de Londres el derecho de construir y explotar una red de ferrocarriles urbanos en la ciudad de San Juan, que comprendiera los departamentos y distritos de Puyuta, Santa Bárbara, Concepción, Santa Lucía, Trinidad, Alto de Sierra (costado sud del río San Juan), Angaco Norte, Angaco Sur y Caucete (costado Norte del río).
Los trabajos comenzaron a los seis meses de la aprobación de los planos y la obra se completó tres años más tarde.

>>>

La trocha de la vía era de un metro sesenta y ocho centímetros, y se colocó un tercer riel para formar trocha de un metro para permitir el empalme con las vías de los ferrocarriles Gran Oeste Argentino. Belgrano y San Martín

El artículo séptimo de la ley declaraba de utilidad pública los terrenos necesarios para las vías, desvíos, estaciones, talleres, galpones de carga, casas de camineros y calles que debían circundar las estaciones.

>>>

Dice Isabel Gironés de Sánchez en su libro “La Ciudad Perdida”: “...la importancia industrial de estos ramales fue significativa, sin lugar a dudas, pero también fue un medio eficiente como transporte de pasajeros, ya que se permitió al concesionario anexar un vagón de pasaje para el servicio público, sirviendo efectivamente para acortar distancias a Desamparados y Marquesado, Trinidad, Santa Lucía, Concepción, Chimbas, Caucete y Albardón. De este modo, aunque sin grandes comodidades, se rompió el aislamiento de Capital con algunas zonas de la provincia, al menos hasta la construcción de los puentes carreteros sobre el Río San Juan".

>>>

Para advertir la importancia de los trenes pensemos en el Centro Cívico, donde trabajan miles de personas. Agréguele que en las cercanías está ubicado el estadio cubierto. Y el único parque. Y la Legislatura. Y el Teatro del Bicentenario. Y el Museo de Bellas Artes.
La suerte quiso que sobre el costado sur del Centro Cívico, simplemente cruzando la avenida Central, tuviéramos la estación del ex ferrocarril San Martín.
Y sobre el costado norte, caminando algunos metros luego de cruzar la avenida del Libertador, tuviéramos la ex estación del Belgrano.
Pero además, que las vías de uno pasaran por Rawson —el departamento con mayor cantidad de habitantes—, Pocito y Sarmiento. Y que tuviera conexiones con Rivadavia, atravesando Desamparados y llegando a Marquesado.
Y que las vías del otro pasaran por los departamentos del norte hasta llegar a Jáchal, por un lado y cruzaran los pueblos del Este, atravesando Santa Lucía, cercanías del aeropuerto, Caucete, pasaran cerca de la Difunta Correa y llegaran hasta los límites.
En una palabra: teníamos —escuche bien, teníamos— una red ferroviaria que unía toda la provincia.

>>>
Estos ferrocarriles funcionaron durante mucho tiempo. La gente podía viajar en ellos hasta el RIM 22 o hasta el Club Amancay, en Alto de Sierra, por ejemplo y las vías entraban en las principales bodegas.
De haberlo conservado, hoy la ciudad tendría un sistema urbano de trenes que sería equiparable a los que funcionan en las grandes ciudades europeas.
Lamentablemente, sólo quedan calles o barrios en los lugares que ocuparon las vías. Una vez más, la demagogia y la ignorancia habían triunfado.


Cumpleaños:

Daniel Gustavo Solar

Periodista
• Noticias breves

PARA PELEAR A LAS CERVEZAS

Los vinos van contra la inflación y congelan sus precios

Los argentinos toman cada vez menos vino. Para contrarrestar la tendencia, los productores prometen pelear con bajos precios