POLITICAMayo 11, 2018

Es necesario que expliquen la letra chica

Por Juan Carlos Bataller Plana
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El presidente Mauricio Macri se jugó una carta difícil: volver al FMI y debe negociar con su titular, Christine Lagarde

El presidente Mauricio Macri anunció que el país va a pedir nuevas líneas de crédito al Fondo Monetario Internacional y comenzó una revolución en Argentina. Y como siempre la discusión pasó por cuestiones de forma y no se fue al verdadero problema.

El ministro de Hacienda de la provincia, Roberto Gattoni, afirmó que no es bueno ni malo ir al FMI. El Gobierno Nacional necesita financiamiento y un fuerte respaldo internacional para tener reservas monetarias y mostrar fortaleza ante una corrida financiera que hizo temblar toda la estructura de Cambiemos. Y si se pide plata al FMI o se emiten bonos, pasa más por conveniencias económicas y de tasa de interés, que cuestiones de ideología o bandera nacional. No se es más patriota por pedirle un préstamo a la Venezuela de Chávez con tasas de interés tres veces superiores que al FMI. Es bueno como discurso popular, pero no cambia las cuestiones importantes que terminan dejadas a un lado en los análisis generales de la población.

Acá hay dos cuestiones claves que debe explicar el Gobierno Nacional y que todavía no lo hizo. Un tema fundamental es saber para qué se quiere pedir 30 mil millones de dólares -o más- al FMI. Se está hablando que ese dinero es más para dar garantías de fortaleza que por otro motivo. Algunos economistas afirman que finalmente no se usará esa plata pero es un reaseguro por si acaso se necesita. Si es así, tendrían que haberlo explicado.

Si es para cubrir los baches de ejercicios fiscales con saldo negativo, estamos en problemas. Endeudarse para tapar déficit corriente genera más déficit imposible de cubrir hasta que todo estalla y hay que hacer un ajuste bestial. No es necesario explicarnos a los argentinos lo que sucede porque lo hemos vivido en varias oportunidades de nuestra historia, con protagonistas de todos los colores políticos y con los militares inclusive.

el anuncio del presidente sea un día después de la publicación en el Boletín Oficial de la Nación del nombramiento de 43 funcionarios, entre ellos Micaela Méndez, como directora de Gestión Comunicacional de la Dirección General de Discurso, de la Subsecretaría de Comunicación Presidencial de la Secretaría General de la Presidencia. Y según muchos medios de difusión, la fonoaudióloga del presidente. Cuando le dicen a las provincias que se van a reducir las obras públicas en 30 mil millones de pesos y cesarán cinco mil contratos de empleo público, se podría haber obviado esos 43 nombramientos.

La misma Lilita Carrió pide que se deje a escuchar a Durán Barba -lo llamó “el teñido”- y los globos amarillos y se comience a explicar las cuestiones de fondo. Y en un tema como el económico que es influenciado por los estados de ánimo, la falta de explicaciones trae corridas bancarias. El Gobierno Nacional tendría que explicar con detalles para qué quiere 30 mil millones de dólares.

El otro tema clave es lo que nos piden a cambio. Es lógico que quien presta plata, pida condiciones. Pasa en cualquier ámbito. Y en la negociación el que quiere plata puede decir que sí o no. Si el FMI pide que las cuentas del Estado sean transparentes, es lo que pedimos todos. Si el FMI pide que se baje el nivel de endeudamiento del Estado, también es una buena medida. Eso sí, cambia la situación si las exigencias pasan por privatizar de nuevo empresas, si el ajuste pasa por aumentar edad jubilatoria, por bajar salarios, por dejar de hacer obras públicas. Ahí cambia la situación. El FMI demostró en varias oportunidades que sus recetas de ajuste no fueron efectivas.

En el medio está el debate por las tarifas, los índices de inflación más altos que lo previsto a fin de año las empresas de combustibles con ganas de aumentar nuevamente. Y no hay que olvidarse el calendario electoral, un tema clave. Si los 30 mil millones de dólares sirven para lograr la reelección de Macri, es complejo; el dinero va a irse en medidas populistas y no en el cambio necesario para despegar definitivamente. Muchas veces los economistas no entienden la necesidad de dar mensajes políticos claros, minimizan la necesidad de comunicar.

Seguramente era necesario mostrar fortaleza para evitar que se vaya más dinero del país. El problema es que nadie lo traduce a una explicación entendible por todos. Y por experiencias pasadas, nos ponemos nerviosos...




Cumpleaños:

Dalmiro Garay Cueli

abogado.
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