POLITICAJunio 22, 2018

Se repite la receta para ajustar los números

Por Juan Carlos Bataller Plana
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Los cambios de funcionarios no alcanzan para que Mauricio Macri recupere la confianza de los argentinos

José Luis Espert, un analista que representa el pensamiento liberal en lo económico, publicó una frase que resume lo que, según él, está pasando en el país: “La fuerte devaluación está provocando una licuación de gasto público y suba de ingresos de corto plazo no menor. Este año habrá una sensible mejora de las cuentas fiscales, demostrando que lo que no se hace por derecha (bajar el gasto nominal) ocurre por izquierda (inflación)”.

En pocas palabras, con lo que está pasando en los últimos meses en Argentina, se repite una historia vista muchas veces: el aumento del dólar, la inflación y el atraso de los salarios realizan un ajuste que no puede hacer la clase gobernante. Hay un ejemplo sencillo. Si el año pasado una persona cobraba 15 mil pesos, representaba mil dólares más o menos. Si este año le aumentaron el salario un 15%, pasó a ganar 18.000 pesos. A un dólar de 28 pesos, ahora gana aproximadamente 640 dólares.

La consultora Ecolatina analizó el escenario con una inflación para el 2018 del 30%, un aumento salarial del 20% y le da un promedio respecto al salario real de disminución del 3% en el año. Para el estudio, los trabajadores públicos formales serán los más golpeados, mientras que la caída del salario real privado formal será más acotada. Tiene en cuenta además de la inflación, “las correcciones tarifarias en gas, electricidad, transporte público y combustibles y el ajuste del tipo de cambio". Además, el impacto en el salario afectará el consumo interno. "La contracción de los ingresos laborales golpeará a la demanda interna. En consecuencia, el consumo masivo acumularía su tercer año consecutivo de caída, mientras que el turismo en el exterior y la compra de bienes durables se frenarán por la caída del ingreso familiar y brusca suba del dólar", concluye la consultora.

Estos últimos datos podrían ayudar al Gobierno en su necesidad de ajuste, si bien la carga de los recortes será en las economías familiares.

En Argentina hoy se van los dólares principalmente por tres motivos:

* Porque quienes traen dólares al país son capitales especulativos atraídos por la timba financiera que les paga 47% por las Lebac y ante la mínima posibilidad de problemas, se llevan sus dólares.

* Porque importamos más que exportamos y se ve en rubros en los que antes no teníamos balanza comercial negativa como es el textil. Son gratis todos los celulares y televisores que se compran más baratos en Chile, alguien los paga.

* Porque hay muchos más argentinos que viajan al exterior que turistas extranjeros que dejan su dinero en el país. Con salarios menores en dólares, pocos serán los viajes al exterior y si se mantiene este tipo de cambio, aumentarán los turistas. Además, habrá más producción nacional -con un dólar bajo no pueden competir con los artículos importados- con lo que se comenzarán a equilibrar las balanzas comerciales. Si de a poco bajan las tasas de las Lebac, se volvería a un esquema de país de vivir de lo nuestro, con lo nuestro.
El gradualismo de los primeros tiempos de Macri no dio resultado porque equivocaron el análisis que Argentina era un país normal. Ya lo dijo hace más de 45
años Simon Kuznets, un economista que ganó el Premio Nóbel en 1971 y fue en su discurso ante la Academia Sueca afirmó que había cuatro clases de países: los desarrollados, los subdesarrollados, la Argentina y Japón.

La particularidad que encontraba Kuznets era que la Argentina, tal vez fuera el único caso de un país que fue, en apariencia, desarrollado en la década del 20 y a partir de allí , se "subdesarrolló". Hay un elemento que preocupa al Gobierno: enfrente tiene al peronismo y a los sindicatos. Eduardo Duhalde pudo aplicar esta receta en el 2002 porque se venía de una crisis profunda y porque no había quedado nada en pie.

Este ajuste en los salarios hubiese sido posible cuando asumieron en diciembre de 2015. A un año de las elecciones presidenciales, se vienen meses de grandes conflictos que no serán fáciles de sortear por una administración que no da señales de tener un plan económico sólido. No alcanza con el respaldo del FMI cuando hay debilidad y el gran desafío para Macri será demostrar que puede gobernar con más fundamentos que sólo hacernos acordar el pasado. No le va a alcanzar con agitar el fantasma de la época kirchnerista. En este país sigue siendo el bolsillo el órgano más sensible.




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