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IMAGENESAgosto 10, 2018

El jardín vertical

Por Eduardo Peñafort
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Desde hace algunos años se ha difundido una modalidad de diseño de jardín denominado “vertical”. Si bien se encontraban numerosas fotografías de los logros en otras ciudades, en San Juan su concreción es más reciente. La jardinería y el paisajismo se encuentran emparentadas con la arquitectura, en tanto se trata construcciones de diversas modalidades de espacios para ser habitados. Los jardines verticales se oponen a los jardines sin más, que utilizan vegetales y elementos arquitectónicos que se instalan en el suelo.

Eso no excluye que varios de estos diseños horizontales no se concreten como habitáculos o muros vivos. Basta pensar en las comunes estructuras que permiten construir espacios cubiertos como los parrales de las casas o en la variedad de encatrados que sostienen plantas trepadoras en tantos hogares sanjuaninos urbanos y rurales.

Los muros vivos son también antiguos. Una de las características de los edificios universitarios europeos y norteamericanos es, justamente el uso de plantas que se adhieren a las paredes. En el San Juan post-terremoto resultaron muy corrientes, tanto en exteriores como en interiores. En los dos casos se trata de un ornato de gran belleza, tanto si se usan plantas como la viña virgen que varía el aspecto desde el verde intenso al amarillo o rojo en otoño – una de las más hermosas era una que cubría la esquina de Mendoza y Libertador -, como la diversas variedades siempre verdes de hiedra o el resistente ficus pumila. Desde hace veinte años se ha generalizado el uso de la bignonia naranja, cuya floración invernal la convierte en un lujo de cualquier pared (magnífica es la que cubre el edificio de los Talleres Mosert). En los patios interiores agrega una sensación de frescura, muy agradable en nuestro clima.

La protección de los predios también recurre en numerosas ocasiones a muros vivos. El Crateus es un clásico muy corriente en la provincia. Inclusive algunos barrios como el Del Bono, habían previsto que las medianeras no fueran de materiales sólidos, sino que fueran muros verdes. Otra planta muy usada como protección son los rosales enredadera, que en primavera visten de rojo o blanco grandes extensiones. Con el tiempo la rosa banksiae se introdujo y se cultiva por el inmenso y rápido crecimiento de su follaje, además de un breve tiempo de color/perfume. Muros de mayor extensión se logran con árboles, como la hermosa trinchera de Cupressus sempervirens de la sede del Club Ausonia. Otra construcción que cumple funciones de “muro” con apoyo, son las célebres enredaderas que operan como pantallas de las galería. Estas construcciones utilizan con mayor frecuencia plantas anuales que aportan sombra,flores y perfume (por eso se construyen habitualmente con glicinas, bignonias rojas, diversas variedades pierden la hoja).

Pero claro está que los jardines verticales tienen otros principios estéticos y otros requerimientos, porque su diseño está pensado para ser observado como un tapiz, y se componen como una pintura plana (si bien se prevé la incidencia del movimiento). El modelo se remite más a los parterres clásicos que a las enredaderas. Su construcción es mucho más compleja, puesto que se debe resolver la selección de especies vegetales, la estructura de sostenes de las plantas y el sistema de riego. Se estima que se deben articular perfectamente estos requerimientos para alcanzar resultados satisfactorios como los que conocemos en San Juan. Posiblemente en climas húmedos el riego sea menos importante (el jardín vertical del Aeropuerto Jorge Newbery es exuberante); pero en el clima local es un tema básico.

En la calle Hermógenes Ruiz y en calle Jujuy se encuentran dos de los más logrados ejemplares. Entre los elementos a tener en cuenta, se enumera la elección de plantas que ya tienen una larga adaptación al clima y que, a pesar de lo corriente – el caso de la Tradescantia rubra – adquieren esplendor en conjunto y en convivencia con verdes.

El más sorprendente jardín vertical que he encontrado es uno que pertenece a una residencia frente a la Plaza de Santa Lucía. En primer lugar porque parece haber sido diseñado con anterioridad a la “moda” y en segundo término, porque ha utilizado el culantrillo – precioso helecho pero de muy difícil cultivo -. Un verdadero logro artístico que señala las múltiples posibilidades de esta concepción de jardín, más si se tienen en cuenta que como se utilizan plantas no perennes ni de crecimiento lento, el gusto por la variación es mucho más amplio. Una ventaja, frente a las enredaderas tradicionales es que el requerimiento de cuidados permanentes impiden que se instalen arañas y ratas a vivir en ellos – argumento clásico de las amas de casa para combatir los muros vivos -.




Cumpleaños:

José Castro

Intendente de Angaco
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