POLITICASeptiembre 21, 2018

El presupuesto muestra que es un país de locos

Por Juan Carlos Bataller Plana
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El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne envió el presupuesto al Congreso.

Através de la lectura del presupuesto, se puede tener una idea del país que se busca o que se tiene. Esta semana,el ministro de Hacienda de la Nación, Nicolás Dujovne, fue al Congreso a explicar lo que sería una herramienta necesaria para poder gobernar... o una simple expresión de deseos. Por el bien de todos, ojalá sea la primera opción.

El presupuesto nacional de la administración pública para 2019, según el ministro, será de 4.024.761.900.000 de pesos. El primer ítem de gastos tiene que ver con la seguridad social, es decir desde jubilaciones y pensiones hasta la asignación universal por hijo, asignaciones familiares y pensiones no contributivas. La mitad del presupuesto se destina a esto, más de 2 billones de pesos, viene con un 34% de aumento y tiene una repercusión importante en la microeconomía y en los comercios. La gran mayoría que cobra una jubilación y más si es una pensión, utiliza sus ingresos en vivir. No tienen capacidad de ahorro. Por lo que sería desaconsejable buscar el ajuste en seguridad social.

El segundo ítem en importancia es el más preocupante. Tiene que ver con los intereses de la deuda que crece a más velocidad que el dólar. Según los números de Dujovne, se destinarán unos 600.000.000.000 de pesos a hacerle frente a los vencimientos del dinero que se pidió prestado. Es un incremento de casi un 50% respecto al año pasado y representa 15 de cada 100 pesos que va a gastar el Estado Nacional el año próximo. Eso sí, esos 600 mil millones son si se logra la expresión de deseo del ministro de tener un dólar de 40 pesos y que ni el más oficialista de los economistas da crédito. Como la deuda es moneda estadounidense -vencen intereses por 15 mil millones de dólares- si el dólar se va a 50 pesos, lo que se destinará a pagar intereses pasará a ser un 25% más.

Para ponerlo en perspectiva, siempre es bueno poder comparar. Hace meses que vienen discutiendo gobernadores con funcionarios nacionales respecto a los ajustes que hay que hacer. Se habla de 300 mil millones de pesos, de los que dos tercios lo debe ahorrar la Nación y un tercio las provincias. Sólo el pago de intereses de la deuda es el doble de lo que hay que ajustar. Y si no pueden contener al dólar, y se va a 50 pesos, habría que destinar 150 mil millones de pesos más al pago de intereses de deuda.

Si se sigue con las comparaciones, para todos los salarios de la administración pública nacional se destinarán $ 530.928 millones, un 30% más. Es decir, se gasta más en pago de intereses de deuda que en tolos los salarios de los empleados públicos nacionales. Se gasta seis veces más en intereses de deuda que en la Asignación Universal por Hijo -se prevé $109.000 millones- y en Educación y Cultura -no se incluyen escuelas primarias y secundarias a cargo de las provincias- se destinará menos de la mitad de ese dinero $223.000 millones- haciendo ajustes en las universidades y dejándose de hacer caso de la compensación a los docentes, que seguramente provocará graves protestas el año próximo.

En medio de grandes ajustes en la obra pública financiada por la Nación, está previsto invertir $215.000 millones de pesos. Si un 20% de lo destinado al pago de intereses se destinara a obra pública, podría hacerse un 50% más de obras y daría miles de puestos de trabajo más. En Salud se destinarán 150 mil millones de pesos. En Seguridad Interior se destinarán $91.000 millones, en Defensa $71.000 millones y en programas sociales unos $62.800 millones.

No hay dudas que si queremos recuperar la confianza que nos falta en el mundo, hay que cumplir con los pagos de la deuda. Lo que hay que tener en claro es que años de manejos irresponsables en la administración pública hace que al menos el 15% de los gastos del Estado sean para pagar deuda. Y que la mayoría de los dineros que llegaron se destinaron a gastos corrientes o a solventar la timba financiera como ocurre en los últimos años. Cuando llegan 50 mil millones de dólares del FMI, en algún momento hay que devolverlos. Y si se destinan a evitar que suba más el dólar, es dinero que se va del país y que hay que pagarlo.

Mientras tanto, poco y nada se habla en el presupuesto de inversión en desarrollo. Y la brecha de Argentina con los países desarrollados sigue aumentando.




Cumpleaños:

María Mercedes Noguera

Comunicadora Social
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