POLITICADiciembre 14, 2018

La feroz pelea por manejar la agenda

Por Juan Carlos Bataller Plana
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Un tema clave para todo gobierno y toda oposición es lograr imponer la agenda de los temas que habla la gente

La posibilidad de manejar la agenda pública, es de los bienes más preciados que puede tener un político. Influir sobre lo que habla la gente no es fácil, es un arte que necesita de complejos mecanismos para que funcione y la mayoría de las veces, quienes lo intentan no tienen éxito. Y en otras oportunidades, los partidos políticos no pueden parar temas que se instalan con gran fuerza en la sociedad.


Una prueba de lo que significa el manejo de agenda fue la discusión del aborto. El tema lo instaló el Gobierno Nacional viendo que había una gran necesidad para que se discutiera a fondo y principalmente, había una gran grieta que permitía que se discutiera con gran fuerza y por meses. Nada es gratis. Y el Gobierno vio cómo se resentía la relación con diferentes iglesias que no olvidarán facilmente lo que consideran una afrenta. Por otro lado, se ganó el respeto de un sector que miraba al Gobierno de reojo, los grupos progresistas que buscaban esa discusión desde hace años.


Hoy la pelea de la agenda está entre lo que busca instalar Cambiemos y lo que busca resaltar el peronismo o mejor dicho, el cristinismo.
Por supuesto que la oposición busca que los argentinos hablen de la situación económica. Practicamente todos los sectores del país vieron resentido su poder adquisitivo. Y para instalar el tema, incluso se corren del centro de la escena.
El mayor aliado de Cristina Fernández es la góndola. Cuando cualquier ciudadano va al almacén, no necesita que le expliquen que cada vez gasta más y se lleva menos cosas. Lo que hace el Gobierno anterior, principalmente a través de las redes sociales, es machacar con la idea que antes se vivía mejor.


El Gobierno nacional sabe que no le conviene hablar de economía. El sector que menos perdió desde el punto de vista de sus ingresos son 10 puntos. Por lo que busca instalar otros temas en agenda.
Hay dos personas muy influyentes en Mauricio Macri y artesanos en las construcciones electorales de Cambiemos. Son el jefe de Gabinete Marcos Peña y el consultor político Jaime Durán Barba. La última gran crisis de los mercados hizo que perdieran terreno ante los políticos. Rogelio Frigerio y Emilio Monzó tuvieron que ponerse al frente de las negociaciones con gobernadores y legisladores peronistas para lograr el apoyo de leyes claves como el presupuesto.
Los triunfos políticos de Frigerio y Monzó les generó un mejor escenario para conseguir leyes que les permitiera herramientas para gobernar, pero las encuestas indicaban que Macri estaba en su peor momento. Por eso es que Peña y Durán Barba volvieron con fuerza, aprovechando el buen clima generado por un exitoso G20 con los principales líderes mundiales en el país.


El efecto Bolsonaro no pasó desapercibido para Durán Barba y se dice que es el ideólogo de las medidas anunciadas por la ministra Patricia Bullrich para dar mayores facultades a las fuerzas de seguridad a la hora de los enfrentamientos armados con los delincuentes. Y consiguió mayor éxito mediático cuando la discusión pasó por el mismo Cambiemos ante las declaraciones de Elisa Carrió.
Conseguir imponer un tema de agenda y que la discusión pase por referentes del mismo sector político, es un éxito bajo la mirada de quienes ven todo en referencia a las elecciones.


En algunas ocasiones, los temas que se busca instalar en la agenda no pueden manejarse totalmente. En los juicios por corrupción contra los funcionarios del gobierno anterior, la citación del padre y el hermano del presidente Macri es un duro golpe para la imagen que se quiere dar de Cambiemos. Si el kirchnerismo logra instalar el tema que “todos son lo mismo”, logrará neutralizar la mayor herramienta electoral del partido gobernante.


En este país que todas las semanas modifica el escenario, en los últimos días pasó a ocupar espacio principal de la agenda pública el #No es No.
Ya hay divisiones profundas en estas grietas que tanto se dan en Argentina. Lo que está claro es que muchas carreras de dirigentes políticos pueden terminarse si están envueltos en casos de agresiones sexuales o acoso. Es tan fuerte el movimiento que por ahora trasciende las fuerzas políticas.
Y no se visualiza como moda.
Pasa a ser parte importante de la agenda electoral, incluso con más fuerza que el debate del aborto.
Seguramente quienes quieren influir en la agenda están buscando leer este nuevo escenario que pateó el tablero del escenario electoral y los encontró sin libreto...




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